Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Joan Banyuls
Jueves, 7 de junio de 2018

Camino a la perdición

Guardar en Mis Noticias.

Opinió, per Joan Banyuls.

[Img #19803]Que el rumbo que estaba tomando el Partido Popular era errático era algo que muchos votantes y dirigentes no querían ver. Ha tenido que ser una sentencia judicial la que pusiera un punto de lucidez en muchas mentes, lo que ha propiciado que se diera un paso que se tendría que haber producido mucho antes. 

 

El gobierno de Mariano Rajoy hacía ya algún tiempo que se hallaba postrado en la agonía que al final le ha llevado a fallecer, tras la puntilla que le dieron la mayoría de las grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados, a pesar de la leve esperanza que suposo la aprobación de los presupuestos solo siete días antes. Sin embargo, la tarea del nuevo gobierno que ha conformado el líder socialista Pedro Sánchez, no debe reducirse tan solo a arreglar los desaguisados de un gobierno derechón a más no poder, que ha llevado a la mayoría de los trabajadores de este país a la precariedad o a la emigración. Los males instaurados en la clase política española desde que José María Aznar se hizo con las riendas del Gobierno nacional han llevado a ésta a unas cotas de descrédito tan altas que el desprestigio de los políticos se ha extendido entre los ciudadanos como una mancha de aceite. Hace unos 25 años, cuando era yo un joven iluso  comprometido con mis ideales de izquierda, ya tuve la certeza de que un personaje como Eduardo Zaplana (el gran iniciador de la política rapaz en el País Valenciano) acabaría entre rejas, y por lo que se ha visto mi intuición no me falló. 


Ha costado, pero al final la Justicia ha caído sobre él. Al abrigo de las actuaciones de Zaplana crecieron muchos imitadores, que han acabado o acabarán igual de mal que él, porqué durante muchísimos años, demasiados, actuaron con tal impunidad que se creyeron intocables, aunque no estuvieran a las órdenes de Elliot Ness. Los Rus, José Luís Olivas, Camps, Blasco, y muchos otros, ya han tenido que vérselas con los tribunales, y a algunos les aguarda la misma suerte.

 
Aquí en Gandia, los aprendices de estos «sabios» también dejaron su huella, porque los cuatro años de gobierno de Torró, Soler, Barber, Gregori y compañía, no fueron sino el reflejo exacto de aquello que habían aprendido de los ahora encausados, y por eso la mayoría de ellos también tienen cuentas pendientes con la justicia. 


El paso del tiempo dirá que sucederá con sus problemas judiciales, pero, como ya se ha visto, más tarde o más temprano el peso de la ley puede caer sobre sus espaldas. Desterremos esos métodos y a esas personas de la vida política, y conseguiremos que los ciudadanos vuelvan a confiar en las instituciones, porqué después de lo acontecido, ¿Querrían ustedes ser gobernados en Gandia, Valencia o España, por este tipo de gente? Yo desde luego, no. 


Contra este tipo de política se contrapone otra que actua en beneficio de las personas, como ha sido el presidido por Diana Morant en Gandia, que ha conseguido, entre otras cosas, que nuestra ciudad vuelva a ser un referente con la primera capitalidad cultural, haciendo olvidar el tan denostado «Gandia Shore»; que ha logrado que las escoletas vuelvan a ser municipales y gratuitas, y que ha reducido la deuda, poniendo el pago a proveedores al día, después de cerrar IPG, la empresa municipal que los representantes en Gandia del partido condenado por lucrarse con fondos ilícitos, el PP, utilizaron para sus desmanes. ¿Tendrán el cuajo de volverse a presentar, o será a justicia la que los disuada? No tardaremos en saberlo.  

2018© Media Serviocio Safor S.L - Paseo Germanías 3-1-1 46702 Gandía (España) - Tel. 96 296 62 09
Powered by FolioePress