David Ronda
Gandia merece otro modelo deportivo
![[Img #109746]](https://saforguia.com/upload/images/07_2026/3837_lopinio-de-david-ronda-juliol-26.png)
Hace apenas una semana visitamos Víctor Soler y yo la Ciudad Deportiva Camilo Cano de La Nucía, que nos permitió conocer un modelo que demuestra que, cuando existe planificación, coordinación y voluntad política, los proyectos dejan de ser promesas para convertirse en realidades. Allí hemos visto actuaciones capaces de pasar del anuncio a la ejecución en plazos cercanos a un año.
La Nucía ha entendido que el deporte no es únicamente ocio ni un servicio municipal más. Es también turismo, empleo, salud, formación, promoción económica y proyección exterior. Sus instalaciones, competiciones y eventos atraen visitantes, generan actividad para hoteles, restaurantes y comercios, y han permitido que una ciudad de tamaño medio ocupe un lugar destacado en el mapa deportivo nacional e internacional.
La comparación con Gandia es inevitable. Nuestra ciudad cuenta con condiciones privilegiadas: clima, playa, montaña, capacidad hotelera, clubes, deportistas y una ubicación estratégica. Sin embargo, todo ese potencial sigue sin transformarse en un proyecto deportivo ambicioso, estable y reconocible. Gandia tiene los recursos, pero le falta una estrategia que conecte deporte, turismo y economía durante los doce meses del año.
El problema no es la falta de anuncios. De eso hemos tenido muchos. El problema es que anunciar y cumplir son dos cuestiones diferentes. Mientras en otros municipios los proyectos se presentan, se ejecutan y comienzan a dar resultados, en Gandia seguimos acumulando titulares, retrasos y actuaciones que llegan cuando el deterioro ya es evidente.
Los usuarios de las instalaciones deportivas conocen bien esta realidad. Durante demasiado tiempo se han producido problemas de mantenimiento, averías y deficiencias impropias de una ciudad como Gandia. Las duchas con agua fría, las dificultades de los campos de Roís de Corella y Fort Llopis para disponer de un sistema de riego digno o la incertidumbre que ha acompañado la pista de atletismo son ejemplos de una gestión que necesita mejorar.
Roma no se construyó en un día, y ningún modelo deportivo de éxito aparece de la noche a la mañana. La Nucía tampoco ha llegado hasta aquí por casualidad. Su posición actual es el resultado de años de trabajo, continuidad y una visión clara. Por eso debe servirnos de inspiración: para aprender de una gestión basada en la planificación y en la colaboración con federaciones, clubes, empresas y sectores turísticos.
Nosotros creemos en la cultura de hacer. En escuchar, estudiar los modelos que funcionan y adaptar las mejores ideas a Gandia. Queremos instalaciones dignas, mantenimiento permanente, apoyo real a los clubes y una estrategia capaz de atraer competiciones, concentraciones deportivas y visitantes durante todo el año.
Esta no es únicamente una reivindicación política. Es también la preocupación de hoteles, restaurantes, comercios y profesionales que observan cómo otras ciudades aprovechan oportunidades que Gandia deja pasar. Cada competición que no llega, cada proyecto que se retrasa y cada instalación que no ofrece un servicio adecuado supone actividad económica, empleo y prestigio que perdemos.
El Gobierno socialista de José Manuel Prieto debe comprender que una ciudad no puede vivir permanentemente de anuncios. Los titulares pueden sostener un relato durante algún tiempo, pero no generan riqueza, no reparan instalaciones y no crean un verdadero destino deportivo. Mantener este modelo significa seguir perdiendo trenes que otros municipios sí están aprovechando.
Gandia no necesita más resignación ni más promesas sin continuidad. Necesita ambición, gestión y resultados. La Nucía demuestra que otro modelo es posible.
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Hace apenas una semana visitamos Víctor Soler y yo la Ciudad Deportiva Camilo Cano de La Nucía, que nos permitió conocer un modelo que demuestra que, cuando existe planificación, coordinación y voluntad política, los proyectos dejan de ser promesas para convertirse en realidades. Allí hemos visto actuaciones capaces de pasar del anuncio a la ejecución en plazos cercanos a un año.
La Nucía ha entendido que el deporte no es únicamente ocio ni un servicio municipal más. Es también turismo, empleo, salud, formación, promoción económica y proyección exterior. Sus instalaciones, competiciones y eventos atraen visitantes, generan actividad para hoteles, restaurantes y comercios, y han permitido que una ciudad de tamaño medio ocupe un lugar destacado en el mapa deportivo nacional e internacional.
La comparación con Gandia es inevitable. Nuestra ciudad cuenta con condiciones privilegiadas: clima, playa, montaña, capacidad hotelera, clubes, deportistas y una ubicación estratégica. Sin embargo, todo ese potencial sigue sin transformarse en un proyecto deportivo ambicioso, estable y reconocible. Gandia tiene los recursos, pero le falta una estrategia que conecte deporte, turismo y economía durante los doce meses del año.
El problema no es la falta de anuncios. De eso hemos tenido muchos. El problema es que anunciar y cumplir son dos cuestiones diferentes. Mientras en otros municipios los proyectos se presentan, se ejecutan y comienzan a dar resultados, en Gandia seguimos acumulando titulares, retrasos y actuaciones que llegan cuando el deterioro ya es evidente.
Los usuarios de las instalaciones deportivas conocen bien esta realidad. Durante demasiado tiempo se han producido problemas de mantenimiento, averías y deficiencias impropias de una ciudad como Gandia. Las duchas con agua fría, las dificultades de los campos de Roís de Corella y Fort Llopis para disponer de un sistema de riego digno o la incertidumbre que ha acompañado la pista de atletismo son ejemplos de una gestión que necesita mejorar.
Roma no se construyó en un día, y ningún modelo deportivo de éxito aparece de la noche a la mañana. La Nucía tampoco ha llegado hasta aquí por casualidad. Su posición actual es el resultado de años de trabajo, continuidad y una visión clara. Por eso debe servirnos de inspiración: para aprender de una gestión basada en la planificación y en la colaboración con federaciones, clubes, empresas y sectores turísticos.
Nosotros creemos en la cultura de hacer. En escuchar, estudiar los modelos que funcionan y adaptar las mejores ideas a Gandia. Queremos instalaciones dignas, mantenimiento permanente, apoyo real a los clubes y una estrategia capaz de atraer competiciones, concentraciones deportivas y visitantes durante todo el año.
Esta no es únicamente una reivindicación política. Es también la preocupación de hoteles, restaurantes, comercios y profesionales que observan cómo otras ciudades aprovechan oportunidades que Gandia deja pasar. Cada competición que no llega, cada proyecto que se retrasa y cada instalación que no ofrece un servicio adecuado supone actividad económica, empleo y prestigio que perdemos.
El Gobierno socialista de José Manuel Prieto debe comprender que una ciudad no puede vivir permanentemente de anuncios. Los titulares pueden sostener un relato durante algún tiempo, pero no generan riqueza, no reparan instalaciones y no crean un verdadero destino deportivo. Mantener este modelo significa seguir perdiendo trenes que otros municipios sí están aprovechando.
Gandia no necesita más resignación ni más promesas sin continuidad. Necesita ambición, gestión y resultados. La Nucía demuestra que otro modelo es posible.


























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