DIA MUNDIAL CONTRA EL CÀNCER, 4 DE FEBRER
L'ASSOCIACIÓ ESPANYOLA CONTRA EL CÀNCER HA PUBLICAT UN COMUNICAT
Reproduim a continuació el text de l'AECC:
"Ese día amaneció como cualquier otro. La agenda de esa jornada estaba llena de actividades. El calendario familiar estaba repleto de planes para los próximos días y semanas, diversas necesidades y responsabilidades laborales requerían su atención.
Pero, todo cambió, los planes se frenaron, las prioridades ya no eran las mismas, unas pocas palabras le dieron la vuelta a sus vidas. Escuchar esas palabras no estaba en las previsiones familiares, no deseaban escucharlas, no contaban con esta circunstancia y, sin embargo, ahí estaban, para cambiar la vida de toda la familia; aunque solo sea un/a paciente todo su entorno se verá afectado … les cambia la vida.
Esas palabras, ese diagnóstico, que hoy, aproximadamente, escucharán 800 familias, porque hoy a alguno de sus miembros, un equipo médico le habrá indicado que padece cáncer. A partir de ese diagnóstico el tiempo se medirá y se vivirá de forma diferente.
A partir de ese puñado de palabras los planes en la agenda serán otros, tendrán otra importancia, también otro valor y se incluirán otro tipo de citas. No olvidarán lo que tenían previsto hacer aquella mañana cuando escucharon la palabra cáncer, con qué idea fueron a la consulta, qué les pasó por la cabeza cuando oían lo que no querían…
No se olvidarán casi de ningún detalle porque a partir de ahí los sabores de la vida se degustarán de forma diferente, las lágrimas quizá asomen más a menudo, vivirán momentos duros, se adaptarán como puedan a las nuevas circunstancias, tendrán miedos y cambiarán muchas cosas en sus vidas.
Después de levantarse de aquella silla, tras un diagnóstico, que a veces cuesta comprender, vienen situaciones como la negación, la incomprensión, el miedo o la incertidumbre. El cáncer suele implicar procesos prolongados, decisiones complejas y un impacto que trasciende lo estrictamente biomédico, afectando a la vida personal, familiar, social y laboral.
La incertidumbre, el desgaste emocional y la necesidad de apoyos múltiples forman parte de estas trayectorias. Por este motivo, los pacientes y familiares reclaman una atención oncológica más humana e integral. Para hablar de humanización es importante entender que el cáncer, para cada paciente, y su entorno, es único, es su tumor, y se traduce en unas necesidades concretas.
Es importante entender que el cáncer tiene consecuencias e implicaciones en la salud, pero también en aspectos sociales, familiares, laborales, económicos, emocionales y que cada paciente necesita personalizar también la atención a cada una de esas necesidades.
Humanizar la atención implica situar a la persona en el centro del sistema, no solo desde una perspectiva relacional o ética, sino también como un elemento con impacto directo en la salud, en los resultados clínicos y en la experiencia del proceso asistencial.
Escuchar la voz del paciente debe ser una prioridad para, en primer lugar, entender y comprender, pero, también, para acompañar y adaptar la atención a las necesidades de cada paciente y su entorno. La atención integral al paciente, la participación y autonomía de las personas con cáncer, generar nuevos espacios asistenciales y fomentar el bienestar y la formación de los profesionales sanitarios deben ser los ejes de actuación y desarrollo de un nuevo modelo de atención más humana e integral.
Contribuyamos a integrar el bienestar psicológico y social como un derecho estructural, inseparable del cuidado clínico a lo largo de todo el proceso asistencial, desde el diagnostico hasta la supervivencia o los cuidados al final de la vida.
Contribuyamos a garantizar el derecho de cada persona a comprender su situación, tomar decisiones informadas sobre su salud y participar en el sistema que la atiende
Contribuyamos a mejorar todos aquellos elementos que determinan profundamente la experiencia de las personas, los tiempos, los circuitos, la burocracia, la intimidad o los espacios asistenciales. Una atención integral y más humana supone escuchar a quien mejor conoce el cáncer, es decir, las personas con cáncer y su entorno.
Ellos lo enfrentan, ellos conviven con la enfermedad. Escuchar al paciente, pero también, saber explicar para que la persona con cáncer entienda su situación en cada momento y pueda tomar decisiones de forma conjunta con los profesionales. Humanizar también es apoyar a quienes cuidan, cuidar a los cuidadores, porque su bienestar es también el bienestar de la persona con cáncer.
Este 4 de febrero, Día Mundial Contra el Cáncer, es una oportunidad para poner en valor la escucha con el fin de adaptar la atención a cada persona con cáncer y sus necesidades. Para alcanzar un compromiso común para que se escuche la voz de cada paciente.
Este 4 de febrero es una oportunidad para aminorar los obstáculos que los pacientes encuentran en su proceso contra el cáncer a través de una red compacta y personalizada de atención, apoyo y más servicios a pacientes y familiares que respondan a sus necesidades.
Este 4 de febrero es una oportunidad para mejorar los entornos asistenciales de los pacientes. Este 4 de febrero es una oportunidad para alcanzar el compromiso de todos, por una atención integral y más humana frente al mayor reto socio sanitario que tenemos como sociedad: el cáncer.

Reproduim a continuació el text de l'AECC:
"Ese día amaneció como cualquier otro. La agenda de esa jornada estaba llena de actividades. El calendario familiar estaba repleto de planes para los próximos días y semanas, diversas necesidades y responsabilidades laborales requerían su atención.
Pero, todo cambió, los planes se frenaron, las prioridades ya no eran las mismas, unas pocas palabras le dieron la vuelta a sus vidas. Escuchar esas palabras no estaba en las previsiones familiares, no deseaban escucharlas, no contaban con esta circunstancia y, sin embargo, ahí estaban, para cambiar la vida de toda la familia; aunque solo sea un/a paciente todo su entorno se verá afectado … les cambia la vida.
Esas palabras, ese diagnóstico, que hoy, aproximadamente, escucharán 800 familias, porque hoy a alguno de sus miembros, un equipo médico le habrá indicado que padece cáncer. A partir de ese diagnóstico el tiempo se medirá y se vivirá de forma diferente.
A partir de ese puñado de palabras los planes en la agenda serán otros, tendrán otra importancia, también otro valor y se incluirán otro tipo de citas. No olvidarán lo que tenían previsto hacer aquella mañana cuando escucharon la palabra cáncer, con qué idea fueron a la consulta, qué les pasó por la cabeza cuando oían lo que no querían…
No se olvidarán casi de ningún detalle porque a partir de ahí los sabores de la vida se degustarán de forma diferente, las lágrimas quizá asomen más a menudo, vivirán momentos duros, se adaptarán como puedan a las nuevas circunstancias, tendrán miedos y cambiarán muchas cosas en sus vidas.
Después de levantarse de aquella silla, tras un diagnóstico, que a veces cuesta comprender, vienen situaciones como la negación, la incomprensión, el miedo o la incertidumbre. El cáncer suele implicar procesos prolongados, decisiones complejas y un impacto que trasciende lo estrictamente biomédico, afectando a la vida personal, familiar, social y laboral.
La incertidumbre, el desgaste emocional y la necesidad de apoyos múltiples forman parte de estas trayectorias. Por este motivo, los pacientes y familiares reclaman una atención oncológica más humana e integral. Para hablar de humanización es importante entender que el cáncer, para cada paciente, y su entorno, es único, es su tumor, y se traduce en unas necesidades concretas.
Es importante entender que el cáncer tiene consecuencias e implicaciones en la salud, pero también en aspectos sociales, familiares, laborales, económicos, emocionales y que cada paciente necesita personalizar también la atención a cada una de esas necesidades.
Humanizar la atención implica situar a la persona en el centro del sistema, no solo desde una perspectiva relacional o ética, sino también como un elemento con impacto directo en la salud, en los resultados clínicos y en la experiencia del proceso asistencial.
Escuchar la voz del paciente debe ser una prioridad para, en primer lugar, entender y comprender, pero, también, para acompañar y adaptar la atención a las necesidades de cada paciente y su entorno. La atención integral al paciente, la participación y autonomía de las personas con cáncer, generar nuevos espacios asistenciales y fomentar el bienestar y la formación de los profesionales sanitarios deben ser los ejes de actuación y desarrollo de un nuevo modelo de atención más humana e integral.
Contribuyamos a integrar el bienestar psicológico y social como un derecho estructural, inseparable del cuidado clínico a lo largo de todo el proceso asistencial, desde el diagnostico hasta la supervivencia o los cuidados al final de la vida.
Contribuyamos a garantizar el derecho de cada persona a comprender su situación, tomar decisiones informadas sobre su salud y participar en el sistema que la atiende
Contribuyamos a mejorar todos aquellos elementos que determinan profundamente la experiencia de las personas, los tiempos, los circuitos, la burocracia, la intimidad o los espacios asistenciales. Una atención integral y más humana supone escuchar a quien mejor conoce el cáncer, es decir, las personas con cáncer y su entorno.
Ellos lo enfrentan, ellos conviven con la enfermedad. Escuchar al paciente, pero también, saber explicar para que la persona con cáncer entienda su situación en cada momento y pueda tomar decisiones de forma conjunta con los profesionales. Humanizar también es apoyar a quienes cuidan, cuidar a los cuidadores, porque su bienestar es también el bienestar de la persona con cáncer.
Este 4 de febrero, Día Mundial Contra el Cáncer, es una oportunidad para poner en valor la escucha con el fin de adaptar la atención a cada persona con cáncer y sus necesidades. Para alcanzar un compromiso común para que se escuche la voz de cada paciente.
Este 4 de febrero es una oportunidad para aminorar los obstáculos que los pacientes encuentran en su proceso contra el cáncer a través de una red compacta y personalizada de atención, apoyo y más servicios a pacientes y familiares que respondan a sus necesidades.
Este 4 de febrero es una oportunidad para mejorar los entornos asistenciales de los pacientes. Este 4 de febrero es una oportunidad para alcanzar el compromiso de todos, por una atención integral y más humana frente al mayor reto socio sanitario que tenemos como sociedad: el cáncer.









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