El Campus de Gandia de la UPV acoge este jueves la presentación del libro 'Bulos y barro'
La publicación de los profesores Germán Llorca, Dafne Calvo y Lorena Cano explica por qué la desinformación se propagó más rápido que las propias alertas oficiales.
El Campus de Gandia de la UPV acogerá este jueves, a las 12.30 h, la presentación del libro “Bulos y barro, cómo la dana ejemplifica el problema de los desórdenes informativos”, de Germán Llorca, profesor de la UPV y las profesoras Dafne Calvo y Lorena Cano, de la Universitat de València.
Durante el desastre de la Dana en València la desinformación se propagó más rápido que las propias alertas oficiales. Rumores, vídeos descontextualizados, audios alarmistas y fake news inundaron las redes sociales justo cuando más certezas se necesitaban. El libro analiza, desde una perspectiva crítica, las claves del desorden informativo en el que vivimos. Los autores proponen un modelo interpretativo propio, que ayuda a comprender las dinámicas estructurales, económicas y prácticas de la comunicación actual.
“Estos fenómenos no son exclusivos de las situaciones de emergencia comunicativa e informativa (catástrofes naturales, emergencias sanitarias...), sino que son propios de nuestro contexto tecnológico y comunicativo. Lo que hicimos fue usar los ejemplos que dio la dana como hilo conductor de nuestra argumentación”, afirma Llorca.
Además, el libro plantea preguntas fundamentales sobre la impunidad del bulo, la manipulación de la opinión pública y el descrédito creciente del periodismo. Sobre este último, “es una de las consecuencias”, asegura su autor. “Hay que tener en cuenta además que las nuevas generaciones no consumen información en medios tradicionales y que un porcentaje muy elevado de la población accede a la información solo a través de redes sociales, donde hay muchísimo perfil que no es periodista”.
Para el profesor Llorca no todos los desórdenes informativos son iguales, “aunque la mayoría están diseñados para engañar, confundir, a la opinión pública” Cuando las noticias falsas se instalan en la opinión pública generan un sentimiento de desconfianza y abren la puerta a discursos autoritarios. “Es una estrategia para predisponer a la ciudadanía a que acepte e incluso pida una dictadura. Y esto beneficia, sobre todo, a los partidos de extrema derecha y a los de derecha que pactan con ellos”.
Tragedia y espectáculo televisivo
Al preguntarle por si las catástrofes acaban convirtiéndose en un espectáculo televisivo, es muy claro: “los medios y ciertas figuras de internet se aprovechan de estas situaciones en sus luchas por captar la atención. Hay que tener en cuenta que en estas situaciones la gente está necesitada, con carácter de urgencia, de información de calidad que les ayude a entender qué está pasando. Y convertir esto en un espectáculo no contribuye a dar información de calidad”.
Frente a esta desinformación, con qué alternativas contamos. Según Germán Llorca no existen soluciones simples. A nivel individual, recomienda mantener una actitud crítica y contrastar siempre la información, incluso cuando confirma nuestras creencias. Y a nivel colectivo, apuesta por una regulación más estricta: “que esté castigado mentir deliberadamente, sea cual sea la plataforma desde la que se haga; exigir a las redes sociales que sean más transparentes en cómo gestionan sus algoritmos y que rindan cuenta de ellos cuando contribuyen a difundir información falsa o que atente contra los derechos humanos; exigir programas de alfabetización digital y comunicativa para toda la población”.
El Campus de Gandia de la UPV acogerá este jueves, a las 12.30 h, la presentación del libro “Bulos y barro, cómo la dana ejemplifica el problema de los desórdenes informativos”, de Germán Llorca, profesor de la UPV y las profesoras Dafne Calvo y Lorena Cano, de la Universitat de València.
Durante el desastre de la Dana en València la desinformación se propagó más rápido que las propias alertas oficiales. Rumores, vídeos descontextualizados, audios alarmistas y fake news inundaron las redes sociales justo cuando más certezas se necesitaban. El libro analiza, desde una perspectiva crítica, las claves del desorden informativo en el que vivimos. Los autores proponen un modelo interpretativo propio, que ayuda a comprender las dinámicas estructurales, económicas y prácticas de la comunicación actual.
“Estos fenómenos no son exclusivos de las situaciones de emergencia comunicativa e informativa (catástrofes naturales, emergencias sanitarias...), sino que son propios de nuestro contexto tecnológico y comunicativo. Lo que hicimos fue usar los ejemplos que dio la dana como hilo conductor de nuestra argumentación”, afirma Llorca.
Además, el libro plantea preguntas fundamentales sobre la impunidad del bulo, la manipulación de la opinión pública y el descrédito creciente del periodismo. Sobre este último, “es una de las consecuencias”, asegura su autor. “Hay que tener en cuenta además que las nuevas generaciones no consumen información en medios tradicionales y que un porcentaje muy elevado de la población accede a la información solo a través de redes sociales, donde hay muchísimo perfil que no es periodista”.
Para el profesor Llorca no todos los desórdenes informativos son iguales, “aunque la mayoría están diseñados para engañar, confundir, a la opinión pública” Cuando las noticias falsas se instalan en la opinión pública generan un sentimiento de desconfianza y abren la puerta a discursos autoritarios. “Es una estrategia para predisponer a la ciudadanía a que acepte e incluso pida una dictadura. Y esto beneficia, sobre todo, a los partidos de extrema derecha y a los de derecha que pactan con ellos”.
Tragedia y espectáculo televisivo
Al preguntarle por si las catástrofes acaban convirtiéndose en un espectáculo televisivo, es muy claro: “los medios y ciertas figuras de internet se aprovechan de estas situaciones en sus luchas por captar la atención. Hay que tener en cuenta que en estas situaciones la gente está necesitada, con carácter de urgencia, de información de calidad que les ayude a entender qué está pasando. Y convertir esto en un espectáculo no contribuye a dar información de calidad”.
Frente a esta desinformación, con qué alternativas contamos. Según Germán Llorca no existen soluciones simples. A nivel individual, recomienda mantener una actitud crítica y contrastar siempre la información, incluso cuando confirma nuestras creencias. Y a nivel colectivo, apuesta por una regulación más estricta: “que esté castigado mentir deliberadamente, sea cual sea la plataforma desde la que se haga; exigir a las redes sociales que sean más transparentes en cómo gestionan sus algoritmos y que rindan cuenta de ellos cuando contribuyen a difundir información falsa o que atente contra los derechos humanos; exigir programas de alfabetización digital y comunicativa para toda la población”.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.18