El campanario de la Colegiata de Gandia empieza a mostrar su nueva cara
Siguen los trabajos de desmontaje de los andamios, aunque las obras acabarán a finales de junio.
Tal y como estaba previsto, ayer empezó el desmontaje de los andamios del campanario de la Colegiata de Gandia, aunque las obras acabarán a finales de junio. La torre ofrecerá una imagen completamente nueva, gracias a la apertura de varios arcos hasta ahora cegados o la recuperación de las policromías originales del siglo XVIII. Según informaron desde el Servicio de Arqueología municipal, el estudio arqueológico del campanario, realizado previamente a la restauración, permitió documentar la gran última intervención arquitectónica: el recrecido de Onofre Trotonda edificado durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo XVIII.
Además del cegado de los huecos medievales, y la elevación de la torre de campanas, el elemento más interesante de aquella intervención fue la decoración pintada exterior de todas las fachadas, la cual se ha podido estudiar con mayor detenimiento gracias al montaje del andamio.
Ocultas por siglos de suciedad y por la acción erosiva del Sol, el viento y la lluvia, las labores de limpieza han permitido recuperar restos de esta decoración pintada en toda la superficie del campanario, con un motivo conocido como falso despiece, que tiene como objetivo simular decorativamente una construcción con sillares de piedra. Aparecen numerosos ejemplos de esta técnica, muy habitual del siglo XVIII valenciano, en obras contemporáneas en Alzira, Betxí o Petrés, pero también en la misma Galeria Daurada del Palau Ducal de los Borja de Gandia, construida pocos años antes.
Las tareas de restauración han corrido a cargo del equipo de Sofia Martínez, puede ser una de las más reconocidas especialistas en la recuperación del patrimonio pictórico valenciano. En conjunto, por tanto, lo que ahora se verá cuando se retire el andamio será el aspecto original que el cuerpo superior del campanario tuvo cuando, a finales del siglo XVIII, terminó su edificación. Se han consolidado aquellas pinturas que habían sobrevivido y recuperado los colores con pigmentos y técnicas tradicionales allá donde todavía quedaban indicios de su existencia.
Tal y como estaba previsto, ayer empezó el desmontaje de los andamios del campanario de la Colegiata de Gandia, aunque las obras acabarán a finales de junio. La torre ofrecerá una imagen completamente nueva, gracias a la apertura de varios arcos hasta ahora cegados o la recuperación de las policromías originales del siglo XVIII. Según informaron desde el Servicio de Arqueología municipal, el estudio arqueológico del campanario, realizado previamente a la restauración, permitió documentar la gran última intervención arquitectónica: el recrecido de Onofre Trotonda edificado durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo XVIII.
Además del cegado de los huecos medievales, y la elevación de la torre de campanas, el elemento más interesante de aquella intervención fue la decoración pintada exterior de todas las fachadas, la cual se ha podido estudiar con mayor detenimiento gracias al montaje del andamio.
Ocultas por siglos de suciedad y por la acción erosiva del Sol, el viento y la lluvia, las labores de limpieza han permitido recuperar restos de esta decoración pintada en toda la superficie del campanario, con un motivo conocido como falso despiece, que tiene como objetivo simular decorativamente una construcción con sillares de piedra. Aparecen numerosos ejemplos de esta técnica, muy habitual del siglo XVIII valenciano, en obras contemporáneas en Alzira, Betxí o Petrés, pero también en la misma Galeria Daurada del Palau Ducal de los Borja de Gandia, construida pocos años antes.
Las tareas de restauración han corrido a cargo del equipo de Sofia Martínez, puede ser una de las más reconocidas especialistas en la recuperación del patrimonio pictórico valenciano. En conjunto, por tanto, lo que ahora se verá cuando se retire el andamio será el aspecto original que el cuerpo superior del campanario tuvo cuando, a finales del siglo XVIII, terminó su edificación. Se han consolidado aquellas pinturas que habían sobrevivido y recuperado los colores con pigmentos y técnicas tradicionales allá donde todavía quedaban indicios de su existencia.










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