Miembros de una familia se reencuentran en Gandia tras casi 90 años separados por la Guerra Civil
El Teatre Serrano acogió el sábado un encuentro de la familia Paredes-Muñoz, en un acto que pone en valor la memoria histórica.
![[Img #90322]](https://saforguia.com/upload/images/09_2024/4073__ao_3530.jpg)
Gandia acogió el pasado sábado un encuentro de la familia Paredes-Muñoz, 88 años después de la separación de muchos de sus miembros debido a la Guerra Civil, bajo el lema “que las guerras no vuelven a separar a hermanos y amigos”. Este evento, que pone en valor la memoria histórica y los lazos familiares, pretende recordar la difícil situación que vivieron miles de familias españolas durante el conflicto bélico.
La concejala de Memoria Democrática, Alícia Izquierdo y el diputado gandiense en el Congreso Nahuel González les recibieron en el Teatre Serrano, lugar simbólico, donde Juan Paredes Muñoz, uno de los protagonistas de esta historia, trabajó durante años después de su llegada a Gandia en 1940. Este espacio, junto a otros cines como el Cine Pau y La Torrassa, formó parte de la vida cotidiana de Juan y su familia. «Los protagonistas de esa historia no son famosos, pero representan la historia de miles de familias. Esto es lo que hace noticiable esta información», dijo Izquierdo.
El 16 de septiembre de 1936, Puebla de la Reina (Badajoz) fue tomada por el ejército sublevado, marcando la dramática criba de la familia Paredes-Muñoz. Esta familia, originaria también de Guareña, vivió las dolorosas consecuencias de la guerra, que les separó para siempre: algunos de sus miembros se unieron al bando republicano, otros murieron o fueron enviados a campos de concentración, y otros se exiliaron en Francia, donde también sufrieron las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. La dispersión y el silencio acompañaron a su historia durante décadas.
El más joven de los hermanos, Juan Paredes Muñoz, se trasladó a Gandia con su esposa Antonia Carrillo Apolo y su hija Isabel Paredes Carrillo al finalizar la Guerra Civil, donde reconstruyeron su vida y empezaron un nuevo capítulo que hoy sus descendientes recuerdan y celebran.
Hasta el confinamiento como consecuencia de la pandemia por covid los descendientes desconocían completamente las pericias y sufrimientos que vivieron los hermanos Paredes después de su separación en 1936. Fue durante la pandemia, al investigar la historia familiar, cuando fueron descubriendo la existencia de muchos de estos familiares y el impacto devastador de la guerra en sus vidas.
![[Img #90323]](https://saforguia.com/upload/images/09_2024/8224__ao_3371.jpg)
El germen del reencuentro: una cinta de cassette y la pandemia. Durante el confinamiento uno de los nietos de los hermanos Paredes, Alejandro Solís Paredes, encontró una cinta de cassette con entrevistas realizadas a sus abuelos en los años 80. En estas grabaciones, narraban detalles de su vida en Extremadura antes de la guerra, así como su llegada a Gandia.
Inspirados por esos testigos y con la ayuda de redes sociales, archivos históricos y el apoyo del párroco de Puebla de la Reina, los descendientes de Juan Paredes lograron localizar a familiares dispersos, incluidos aquellos exiliados en Francia. Así empezó una serie de reencuentros familiares, cargados de emoción y descubrimientos.
Visita al cementerio
Tras la recepción en el Teatre Serrano, iniciaron un recorrido cultural por el centro histórico de Gandia, guiado por los nietos de Juan Paredes Muñoz. Se visitaron los lugares más emblemáticos relacionados con la vida de la familia en la ciudad, rememorando anécdotas y ofreciendo una perspectiva histórica sobre su experiencia después de la Guerra Civil.
Al mediodía acudieron al cementerio municipal donde realizaron un acto conmemorativo depositando flores en la tumba de Juan Paredes Muñoz y su esposa Antonia Carrillo Apolo, en reconocimiento a su legado y en recuerdo de su historia.
Para acabar con una comida familiar, para que los descendientes de la familia Parets pudieran conocerse y compartir experiencias. La tarde y la noche siguió con actividades de convivencia de la familia, para estrechar lazos. «Hay muchos años de separación que recuperar. Este encuentro, además de fortalecer los lazos familiares, busca también mantener viva la memoria histórica y reflexionar sobre las lecciones que nos dejó la Guerra Civil, ya que lo acaecido en la familia Paredes es, en realidad, la historia de las familias de gran parte de ese país», dijo González.
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Gandia acogió el pasado sábado un encuentro de la familia Paredes-Muñoz, 88 años después de la separación de muchos de sus miembros debido a la Guerra Civil, bajo el lema “que las guerras no vuelven a separar a hermanos y amigos”. Este evento, que pone en valor la memoria histórica y los lazos familiares, pretende recordar la difícil situación que vivieron miles de familias españolas durante el conflicto bélico.
La concejala de Memoria Democrática, Alícia Izquierdo y el diputado gandiense en el Congreso Nahuel González les recibieron en el Teatre Serrano, lugar simbólico, donde Juan Paredes Muñoz, uno de los protagonistas de esta historia, trabajó durante años después de su llegada a Gandia en 1940. Este espacio, junto a otros cines como el Cine Pau y La Torrassa, formó parte de la vida cotidiana de Juan y su familia. «Los protagonistas de esa historia no son famosos, pero representan la historia de miles de familias. Esto es lo que hace noticiable esta información», dijo Izquierdo.
El 16 de septiembre de 1936, Puebla de la Reina (Badajoz) fue tomada por el ejército sublevado, marcando la dramática criba de la familia Paredes-Muñoz. Esta familia, originaria también de Guareña, vivió las dolorosas consecuencias de la guerra, que les separó para siempre: algunos de sus miembros se unieron al bando republicano, otros murieron o fueron enviados a campos de concentración, y otros se exiliaron en Francia, donde también sufrieron las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. La dispersión y el silencio acompañaron a su historia durante décadas.
El más joven de los hermanos, Juan Paredes Muñoz, se trasladó a Gandia con su esposa Antonia Carrillo Apolo y su hija Isabel Paredes Carrillo al finalizar la Guerra Civil, donde reconstruyeron su vida y empezaron un nuevo capítulo que hoy sus descendientes recuerdan y celebran.
Hasta el confinamiento como consecuencia de la pandemia por covid los descendientes desconocían completamente las pericias y sufrimientos que vivieron los hermanos Paredes después de su separación en 1936. Fue durante la pandemia, al investigar la historia familiar, cuando fueron descubriendo la existencia de muchos de estos familiares y el impacto devastador de la guerra en sus vidas.
![[Img #90323]](https://saforguia.com/upload/images/09_2024/8224__ao_3371.jpg)
El germen del reencuentro: una cinta de cassette y la pandemia. Durante el confinamiento uno de los nietos de los hermanos Paredes, Alejandro Solís Paredes, encontró una cinta de cassette con entrevistas realizadas a sus abuelos en los años 80. En estas grabaciones, narraban detalles de su vida en Extremadura antes de la guerra, así como su llegada a Gandia.
Inspirados por esos testigos y con la ayuda de redes sociales, archivos históricos y el apoyo del párroco de Puebla de la Reina, los descendientes de Juan Paredes lograron localizar a familiares dispersos, incluidos aquellos exiliados en Francia. Así empezó una serie de reencuentros familiares, cargados de emoción y descubrimientos.
Visita al cementerio
Tras la recepción en el Teatre Serrano, iniciaron un recorrido cultural por el centro histórico de Gandia, guiado por los nietos de Juan Paredes Muñoz. Se visitaron los lugares más emblemáticos relacionados con la vida de la familia en la ciudad, rememorando anécdotas y ofreciendo una perspectiva histórica sobre su experiencia después de la Guerra Civil.
Al mediodía acudieron al cementerio municipal donde realizaron un acto conmemorativo depositando flores en la tumba de Juan Paredes Muñoz y su esposa Antonia Carrillo Apolo, en reconocimiento a su legado y en recuerdo de su historia.
Para acabar con una comida familiar, para que los descendientes de la familia Parets pudieran conocerse y compartir experiencias. La tarde y la noche siguió con actividades de convivencia de la familia, para estrechar lazos. «Hay muchos años de separación que recuperar. Este encuentro, además de fortalecer los lazos familiares, busca también mantener viva la memoria histórica y reflexionar sobre las lecciones que nos dejó la Guerra Civil, ya que lo acaecido en la familia Paredes es, en realidad, la historia de las familias de gran parte de ese país», dijo González.






















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