Día Martes, 02 de Junio de 2026
Día Martes, 30 de Junio de 2026
Joan Banyuls
Costó mucho sufrimiento y muchas vidas conseguir la libertad para esta tierra. A pesar de que el tirano, dictador, opresor, y otros epítetos más que le caen bien a Franco, ese al que la extrema derecha llama personaje histórico (que también lo es, pero para mal), murió en la cama de un hospital, tras una agonía alargada por su familia para que viviera el tiempo suficiente para asegurarles poder seguir chupando del bote y a la sopa boba (¡cómo si no les hubiera dejado bastante sustento!), no cabe duda que todos los movimientos estudiantiles, sindicales y de los partidos políticos que actuaban clandestinamente, porque legalmente estaban prohibidos, sembraron la semilla que germinó en un sistema político totalmente diferente, democrático, con sus imperfecciones si se quiere decir, pero que no tenía nada que ver con el mando y ordeno instaurado por un general trasnochado que gobernó España como un cortijo, su cortijo, tras ganar una Guerra Civil surgida de un golpe de estado fracasado contra un gobierno legítimo.
No voy a perder el tiempo echándoles en cara a las democracias europeas y a los EE UU su inacción contra los fascistas españoles, haciéndose el “non sabo” y mirando para otro lado mientras los regímenes fascista y nazi, Italia y Alemania, proveían de armamento, soldados y dinero a los golpistas, con la excusa de que la República Española iba camino de convertirse en un régimen soviético, con el amparo de Stalin.
Si se conoce bien el carácter de los españoles, se ve lo descabellada que era esa idea. Cosa que, por ejemplo, no consintieron con Polonia, cuya invasión por parte de Hitler motivó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Por cierto, Polonia sí acabó siendo un estado satélite soviético, al finalizar la contienda. La guerra fría entre los bloques occidental y oriental no hizo sino empeorar la situación de los demócratas españoles, muchos de ellos en el exilio, que vieron como, de nuevo, las democracias europeas y los EE UU acogían bajo el manto de O.N.U. al estado franquista, que persistió hasta la muerte del sátrapa.
Por el camino quedaron muchos muertos, muchos represaliados, mucho retraso, mucha charanga y pandereta, y muchísima beatería. Con la llegada de la democracia, los demócratas tuvieron que tragar con una amnistía que no solo servía para sacar de las cárceles a los presos políticos, sino que, a la vez, inmunizaba a los cómplices de la dictadura contra los delitos cometidos durante ese período.
Ello permitió, por ejemplo, que varios exministros franquistas fundaran Alianza Popular (hoy refundada bajo el nombre de Partido Popular). Cuento todo esto porque me llega la noticia de que los jóvenes españoles no ven peligrar la democracia. Yo no estaría tan tranquilo. Si uno lee lo que pasó en España años antes de que estallara la Guerra Civil, se dará cuenta de lo que digo, porque, bajo otra forma, la derecha y la ultraderecha de este país están actuando de manera similar, para acabar con la democracia. Y eso no lo podemos consentir.
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