El cardenal Cañizares se despide de la Archidiócesis de València
Cañizares celebró el domingo pasado una eucaristía de acción de gracias en la catedral de València.
El cardenal Antonio Cañizares, administrador apostólico de la Archidiócesis de València, celebró el domingo pasado una eucaristía de acción de gracias por sus ocho años de episcopado, en la que dio las gracias y pidió perdón a todos los valencianos: “Os agradezco conmovido vuestra presencia en esta Eucaristía y cuanto habéis hecho conmigo”.
En el transcurso de la homilia, el cardenal Cañizares expresó su “hondo agradecimiento” a “sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, vida contemplativa y consagrados” pero también “a todos los fieles laicos, autoridades, al ayuntamiento y la ciudad, a todos los pueblos de València y la Comunitat Valenciana”, y saludó especialmente a los fieles de “Utiel, Sinarcas, Requena y la comarca”. A todos ellos les agradeció por “vuestras ilusiones y esfuerzos, habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio”.
Sobre sus ocho años de episcopado, Antonio Cañizares dijo que “han sido cortos, pero muy intensos”, y que “han sido años de inmensos dones de Dios que sólo Él conoce, que nos desbordan y que merecen toda alabanza y acción de gracias”. Durante este tiempo, señaló el cardenal, “me he gastado y desgastado sencillamente por la Iglesia, hasta la extenuación”. Del mismo modo, pidió perdón a los valencianos por todo aquello que “ejerciendo el ministerio episcopal, haya conllevado roces, omisiones e incomprensiones; por todo lo que pudo haber ofendido a Dios o a vosotros” porque, aseguró, “no quiero separarme de vosotros sin vuestro perdón, sin el abrazo de la paz y de la reconciliación con todos vosotros”.
Por último, don Antonio quiso finalizar con dos palabras como su testamento espiritual: “Sólo Dios”, unas palabras que emulando las de Santa Teresa de Jesús “han sido mi horizonte y que seguirán siéndolo en mi retiro en Moncada, donde dedicaré el tiempo sólo a Dios, siempre con la verdad, con la valentía que es obra del Espíritu Santo”. A toda la diócesis de Valencia le pidió en su despedida: “Permaneced en la fe, no olvidéis la misión, sed una València evangelizada y evangelizadora”.
La homilía del cardenal Cañizares acabó con unas palabras para el arzobispo electo de València: “Estad en comunión con don Enrique Benavent, mi sucesor y amigo”, para quien piidó “que la Virgen María lo cuide, lo acompañe y proteja, como ha hecho siempre conmigo”.
ENLACE A LA NOTA DE PRENSA COMPLETA DE LA ARCHIDIÓCESIS.
El cardenal Antonio Cañizares, administrador apostólico de la Archidiócesis de València, celebró el domingo pasado una eucaristía de acción de gracias por sus ocho años de episcopado, en la que dio las gracias y pidió perdón a todos los valencianos: “Os agradezco conmovido vuestra presencia en esta Eucaristía y cuanto habéis hecho conmigo”.
En el transcurso de la homilia, el cardenal Cañizares expresó su “hondo agradecimiento” a “sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, vida contemplativa y consagrados” pero también “a todos los fieles laicos, autoridades, al ayuntamiento y la ciudad, a todos los pueblos de València y la Comunitat Valenciana”, y saludó especialmente a los fieles de “Utiel, Sinarcas, Requena y la comarca”. A todos ellos les agradeció por “vuestras ilusiones y esfuerzos, habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio”.
Sobre sus ocho años de episcopado, Antonio Cañizares dijo que “han sido cortos, pero muy intensos”, y que “han sido años de inmensos dones de Dios que sólo Él conoce, que nos desbordan y que merecen toda alabanza y acción de gracias”. Durante este tiempo, señaló el cardenal, “me he gastado y desgastado sencillamente por la Iglesia, hasta la extenuación”. Del mismo modo, pidió perdón a los valencianos por todo aquello que “ejerciendo el ministerio episcopal, haya conllevado roces, omisiones e incomprensiones; por todo lo que pudo haber ofendido a Dios o a vosotros” porque, aseguró, “no quiero separarme de vosotros sin vuestro perdón, sin el abrazo de la paz y de la reconciliación con todos vosotros”.
Por último, don Antonio quiso finalizar con dos palabras como su testamento espiritual: “Sólo Dios”, unas palabras que emulando las de Santa Teresa de Jesús “han sido mi horizonte y que seguirán siéndolo en mi retiro en Moncada, donde dedicaré el tiempo sólo a Dios, siempre con la verdad, con la valentía que es obra del Espíritu Santo”. A toda la diócesis de Valencia le pidió en su despedida: “Permaneced en la fe, no olvidéis la misión, sed una València evangelizada y evangelizadora”.
La homilía del cardenal Cañizares acabó con unas palabras para el arzobispo electo de València: “Estad en comunión con don Enrique Benavent, mi sucesor y amigo”, para quien piidó “que la Virgen María lo cuide, lo acompañe y proteja, como ha hecho siempre conmigo”.
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