Germán Salazar: 'Me gusta que el lector se meta en la historia y sea parte de la investigación'
Germán Salazar acaba de publicar su segunda novela, "X: Control Mental". El escritor olivense debutó hace un año con "Código Once: La conjura contra la libertad", una novela policiaca que se puede considerar la primera parte de la saga, y que fue uno de los libros más vendidos en la web de Amazon España en su género. El abogado es un apasionado del misterio, de la Historia, y de las investigaciones que permiten resolver desde extraños crímenes hasta grandes enigmas de la Humanidad.
![[Img #52230]](https://saforguia.com/upload/images/09_2021/287_german-salazar.jpg)
¿Cómo nació su afición por la literatura? ¿Hay un momento vital concreto, la motivación de algún profesor, alguna influencia familiar…?
-Sinceramente, ha sido algo que ha nacido en mí sin que nadie me indujese a ello ni a nadie a quien pretendiese emular. Siempre me han gustado las letras, qué voy a decir, si no, habiendo estudiado derecho, pero cierto es que la literatura la comprendo de una forma muy amplia, no únicamente aquella que se plasma en novelas, ensayos o poesía, por ejemplo, sino la misma que vosotros, periodistas, desarrolláis en columnas y noticias, la cual también es un tipo de literatura, que bien cuidada, aporta mucho al lector, y de la que siempre he sido seguidor diario, especialmente de columnistas; del mismo modo he colaborado en ese sentido en distintos medios de comunicación. Quizás en ese punto, en el de las colaboraciones por medio de artículos de opinión ha sido en el que habría arrancado mi placer por escribir. Y, por otra parte, en la intimidad he redactado textos que jamás he tenido la intención de publicar, simplemente por placer y satisfacción personal. Aunque sí me gustaría destacar al gran Vicente Raga, un amigo y escritor valenciano, autor de Las doce puertas, que ha conseguido un gran éxito en poco tiempo por sí mismo, es una persona muy humilde que siempre se ha prestado a ayudarme y aconsejarme en todo esto de la literatura desde el principio, es un verdadero ejemplo a seguir.
¿Por qué el género policiaco y de misterio?
-El policiaco es un género que me apasiona desde las primeras clases de Derecho penal en la universidad en las que tratábamos casos prácticos de lo más macabros o retorcidos. Me causó un gran impacto estudiar hasta dónde puede llegar la mente criminal, pero gran fascinación todo lo relacionado con el detalle y precisión con que el derecho, en la mayoría de las veces, traza el concepto de cada hecho, y por la investigación que llevan aparejados, que, unidos al género de misterio —del cual me declaro fan incondicional, y respecto del que habré leído infinidad, y visto cientos si no miles de documentales—, son un conjunto de géneros que bien desarrollados me mantienen completamente atrapado hasta el final, sobre todo si, además, aportan datos históricos que enriquecen la lectura. En las dos novelas he tratado de intensificar esa combinación generando una tensión que se mantiene durante la mayor parte de sus páginas.
¿Qué sensaciones tuvo tras debutar con su primera novela, "Código Once"? ¿Le sirvió el confinamiento para documentarse y escribirla? ¿Cuál ha sido la respuesta de los lectores?
-Son un cúmulo de sensaciones difícilmente descriptibles que van mucho más allá, ya que la publicación es parte de un todo inseparable, incluso el ilustre Vargas Llosa reconoce sentirse inseguro o tener miedo en algunos momentos de la escritura cuando se desarrolla el nudo de la novela y aún no se han enlazado las subtramas que dan sentido a la trama principal, a ese momento en que historias aparentemente independientes se convierten en una. En cuanto en el desenlace todo cobra el sentido que se persigue, provoca una descarga de adrenalina incomparable, aunque eso respecto al proceso previo a la publicación.
Y ya, una vez tuve en manos mi primera novela impresa y publicada, fue como haber conseguido un hito vital, tocar aquello que uno ve tan distante como publicar una novela —al menos así lo sentía yo—, es tener en manos la materialización de todo un trabajo lleno de esfuerzo e ilusión, especialmente por esa contención emocional que envolvía el contexto en que lo viví, sí, el confinamiento fue clave, y curiosamente, justo, la semana anterior a que se declarase el estado de alarma fue cuando empecé a escribirla, y me parecía algo casi imposible de llevar a cabo por falta de tiempo, apenas llevaría mil quinientas palabras escritas de las ochenta y siete mil totales de la primera novela cuando, buscando tiempo para ello, casualmente, aunque por desgracia, nos sobrevino el confinamiento, así que aquel momento tan duro para todos lo usé de catalizador para dedicarme plenamente a escribir y documentarme día y noche, algo que, además de ayudar a evadirme de la clausura a la que se nos forzó, ha culminado en que, meses después, muchos lectores me hayan transmitido sus ganas de seguir con la saga.
Eso sí, gustar a todos es imposible en cualquier ámbito de la vida, pero si tú mismo disfrutas haciendo o escribiendo algo, como he disfrutado yo, siempre habrá alguien con tus mismos gustos e intereses que también lo disfrute. No tengo miedo ni complejos de si a alguien no le gusta algo de lo que hago, aunque cierto es que las opiniones que me han llegado son muy positivas. Código Once: la conjura contra la libertad es una novela para los que también les gusta la acción y una obra ágil de leer a pesar de sus casi trescientas cincuenta páginas. Es una novela escrita en un momento en el que, sin darnos cuenta, hemos perdido cuotas de libertad, y me siento orgulloso de haberla escrito en su homenaje.
¿Su segunda novela también se puede leer como una historia independiente?
-X: Control Mental es una aventura distinta a la que se desarrolla en la primera parte, Código Once: la conjura contra la libertad, así que a quien le guste la primera encontrará en X: Control Mental unas cuantas páginas más —quinientas cincuenta— de nuevos misterios, pero que mantienen conexiones con Código Once, por lo que es clave haber leído y entendido la primera. Me gusta hacer pensar al lector, que además de meterse en la historia sea parte de la investigación, se percate de algún cabo por atar en la primera parte, que luego dé sentido a la segunda, y romper los esquemas que se había conformado previamente, lo que en la actualidad los más modernos acuñan como plot twist: el giro de trama.
¿Los lectores amantes de la Historia encontrarán referentes verídicos?
-Desde la primera parte el lector se encuentra con un escenario contemporáneo distópico al que se llega por medio de situaciones que se hacen entender con referencias históricas que, por desgracia, no hemos tenido la oportunidad de estudiar en el colegio o instituto, hechos que son parte de la historia de la Humanidad y origen de las principales creencias de nuestra civilización. Obviamente, mis novelas son ficción, pero me gusta acompañarlas de algunos datos reales que las hagan más enigmáticas y propicien que el lector recapacite.
¿Las religiones tienen más de cohesión de un grupo humano que de “verdad revelada”?
-Las religiones son un poco de todo, son uno de los paradigmas que dirigen la sociedad de un modo u otro desde hace siglos e incluso milenios, y al mismo tiempo, mediante parábolas y textos sagrados, en muchas ocasiones, unas y otras explican hechos que luego son desarrollados de otro modo por la ciencia, otro de los paradigmas cambiantes en la que ni los científicos se ponen de acuerdo entre sí en tantas situaciones. Las religiones hacen uso de mucha metáfora y alegoría, y desde mi humilde opinión yo prefiero tomarlas como eso, no en su literalidad, aunque cada cual es libre de interpretar la fe como prefiera.
Podríamos hablar de tantas religiones en todo el mundo, y todas vienen a tener coincidencias, pero al hilo de la que nos es más próxima, se me hace complicado pensar que Cristo multiplicase los panes y los peces de la nada —a veces pienso que en lugar de una multiplicación fue una división, sería mucho más cristiano—, o que convirtiese el agua en vino si no se trata más que de una metáfora, porque de no serlo, es complicado entender que se me pida como ser humano seguir el ejemplo de alguien tocado de tal forma por la divinidad, con todo mi respeto y afinidad por el cristianismo y sus valores, pero a mí el espíritu santo no me dio sus poderes ni creo que viniese un ángel a anunciar mi nacimiento. Prefiero entender la religión a mi manera, no a la que se me haya contado, prefiero tomar la figura de Jesús, hablando del cristianismo, como alguien inteligente que transfirió unos valores que aprendió durante la parte de su vida no relatada en la biblia. En la actualidad, se puede comprobar cómo unas religiones están conectadas con otras por medio de infinidad de pasajes, y éstas prácticamente casi copiadas con literalidad de otras más antiguas.
¿En política a veces la realidad supera a la ficción?
-Y tanto, tan sólo hay que echar la vista atrás; tarjetas black pagando droga, prostitutas y mariscadas; fallecimientos en momentos casuales, como los casos de los tres juristas que estaban implicados en la respuesta judicial al procès (Ramírez Sunyer, Maza y Romero de Tejada) o el mediático "espionaje vaginal, éxito asegurado"… Todo muy bizarro.
En la vida real, ¿cree que todavía queda algo de periodismo de investigación, o los medios de comunicación se suelen plegar a intereses económicos y políticos...?
-Como en todo en la vida, siempre se encuentran periodistas de vocación y otros de «profesión», sin desmerecer a nadie, con ello me refiero a los que no se pliegan al poder del dinero y a los que, por las circunstancias que sea, y sin ser yo quién para criticarlo, sí tengan la necesidad o tomen la decisión de dejarse llevar por la rentabilidad del medio. Hemos visto cómo periodistas han llegado a dar su vida en escenarios de guerra como José Couso, David Beirain o Roberto Fraile, y, en cambio, a otros que parecen más bien escritores o difusores de boletines partidistas, que justifican todo lo que hace o dice su afín por hilarante o contradictorio que sea, aunque cierto es que es legítimo y cada medio y periodista es libre de escoger su línea editorial y medio de vida, no me voy a rasgar las vestiduras por ello y lo respeto profundamente, sucede en muchos otros ámbitos. Eso sí, echo de menos una mayor variedad informativa, es duro encender la televisión y comprobar que los medios generalistas están atrapados en un «monotema» y en sucesos, con todo mi respeto, da la sensación de que no sucede nada más en el planeta que el «bicho» y asesinatos. Es una pena que no se hagan eco de tantas y tantas noticias como descubrimientos científicos, arqueológicos, cultura, etcétera, aunque, por suerte, el periodismo no es sólo eso ni acaba ahí, y otros tipos de divulgadores no generalistas sí invierten su tiempo y trabajo en hacerlo.
Se suele ayudar de las nuevas tecnologías para promocionar los libros. ¿Es posible para un escritor publicar y tener una cierta repercusión literaria viviendo en Oliva o Valencia?
-Sí, creo que vivimos en un mundo en el que hay que saber conjugar lo analógico con lo digital, pienso que el uno no es excluyente del otro, por lo que el tú a tú y las redes sociales conviven en mi manera de dar a conocer mis novelas. Gracias a ello he llegado a ocupar la primera posición en los ránkings de Amazon en España, pero ser un best seller internacional es algo que ni me planteo, mi objetivo es divertirme escribiendo, disfrutar sumergido dentro de una historia durante el proceso en que la creo. Lo demás es algo que no está en mis manos, no puedo ni imaginarlo, sería frustrante vivir pendiente de ello, si tiene que llegar llegará y, si no, no me preocupa lo más mínimo, hago lo que me gusta; con que los lectores pasen un buen rato con mis novelas yo ya soy doblemente feliz, de una parte, como digo, por los que las hayan leído y, de otra, por yo disfrutar durante su escritura.
![[Img #52230]](https://saforguia.com/upload/images/09_2021/287_german-salazar.jpg)
¿Cómo nació su afición por la literatura? ¿Hay un momento vital concreto, la motivación de algún profesor, alguna influencia familiar…?
-Sinceramente, ha sido algo que ha nacido en mí sin que nadie me indujese a ello ni a nadie a quien pretendiese emular. Siempre me han gustado las letras, qué voy a decir, si no, habiendo estudiado derecho, pero cierto es que la literatura la comprendo de una forma muy amplia, no únicamente aquella que se plasma en novelas, ensayos o poesía, por ejemplo, sino la misma que vosotros, periodistas, desarrolláis en columnas y noticias, la cual también es un tipo de literatura, que bien cuidada, aporta mucho al lector, y de la que siempre he sido seguidor diario, especialmente de columnistas; del mismo modo he colaborado en ese sentido en distintos medios de comunicación. Quizás en ese punto, en el de las colaboraciones por medio de artículos de opinión ha sido en el que habría arrancado mi placer por escribir. Y, por otra parte, en la intimidad he redactado textos que jamás he tenido la intención de publicar, simplemente por placer y satisfacción personal. Aunque sí me gustaría destacar al gran Vicente Raga, un amigo y escritor valenciano, autor de Las doce puertas, que ha conseguido un gran éxito en poco tiempo por sí mismo, es una persona muy humilde que siempre se ha prestado a ayudarme y aconsejarme en todo esto de la literatura desde el principio, es un verdadero ejemplo a seguir.
¿Por qué el género policiaco y de misterio?
-El policiaco es un género que me apasiona desde las primeras clases de Derecho penal en la universidad en las que tratábamos casos prácticos de lo más macabros o retorcidos. Me causó un gran impacto estudiar hasta dónde puede llegar la mente criminal, pero gran fascinación todo lo relacionado con el detalle y precisión con que el derecho, en la mayoría de las veces, traza el concepto de cada hecho, y por la investigación que llevan aparejados, que, unidos al género de misterio —del cual me declaro fan incondicional, y respecto del que habré leído infinidad, y visto cientos si no miles de documentales—, son un conjunto de géneros que bien desarrollados me mantienen completamente atrapado hasta el final, sobre todo si, además, aportan datos históricos que enriquecen la lectura. En las dos novelas he tratado de intensificar esa combinación generando una tensión que se mantiene durante la mayor parte de sus páginas.
¿Qué sensaciones tuvo tras debutar con su primera novela, "Código Once"? ¿Le sirvió el confinamiento para documentarse y escribirla? ¿Cuál ha sido la respuesta de los lectores?
-Son un cúmulo de sensaciones difícilmente descriptibles que van mucho más allá, ya que la publicación es parte de un todo inseparable, incluso el ilustre Vargas Llosa reconoce sentirse inseguro o tener miedo en algunos momentos de la escritura cuando se desarrolla el nudo de la novela y aún no se han enlazado las subtramas que dan sentido a la trama principal, a ese momento en que historias aparentemente independientes se convierten en una. En cuanto en el desenlace todo cobra el sentido que se persigue, provoca una descarga de adrenalina incomparable, aunque eso respecto al proceso previo a la publicación.
Y ya, una vez tuve en manos mi primera novela impresa y publicada, fue como haber conseguido un hito vital, tocar aquello que uno ve tan distante como publicar una novela —al menos así lo sentía yo—, es tener en manos la materialización de todo un trabajo lleno de esfuerzo e ilusión, especialmente por esa contención emocional que envolvía el contexto en que lo viví, sí, el confinamiento fue clave, y curiosamente, justo, la semana anterior a que se declarase el estado de alarma fue cuando empecé a escribirla, y me parecía algo casi imposible de llevar a cabo por falta de tiempo, apenas llevaría mil quinientas palabras escritas de las ochenta y siete mil totales de la primera novela cuando, buscando tiempo para ello, casualmente, aunque por desgracia, nos sobrevino el confinamiento, así que aquel momento tan duro para todos lo usé de catalizador para dedicarme plenamente a escribir y documentarme día y noche, algo que, además de ayudar a evadirme de la clausura a la que se nos forzó, ha culminado en que, meses después, muchos lectores me hayan transmitido sus ganas de seguir con la saga.
Eso sí, gustar a todos es imposible en cualquier ámbito de la vida, pero si tú mismo disfrutas haciendo o escribiendo algo, como he disfrutado yo, siempre habrá alguien con tus mismos gustos e intereses que también lo disfrute. No tengo miedo ni complejos de si a alguien no le gusta algo de lo que hago, aunque cierto es que las opiniones que me han llegado son muy positivas. Código Once: la conjura contra la libertad es una novela para los que también les gusta la acción y una obra ágil de leer a pesar de sus casi trescientas cincuenta páginas. Es una novela escrita en un momento en el que, sin darnos cuenta, hemos perdido cuotas de libertad, y me siento orgulloso de haberla escrito en su homenaje.
¿Su segunda novela también se puede leer como una historia independiente?
-X: Control Mental es una aventura distinta a la que se desarrolla en la primera parte, Código Once: la conjura contra la libertad, así que a quien le guste la primera encontrará en X: Control Mental unas cuantas páginas más —quinientas cincuenta— de nuevos misterios, pero que mantienen conexiones con Código Once, por lo que es clave haber leído y entendido la primera. Me gusta hacer pensar al lector, que además de meterse en la historia sea parte de la investigación, se percate de algún cabo por atar en la primera parte, que luego dé sentido a la segunda, y romper los esquemas que se había conformado previamente, lo que en la actualidad los más modernos acuñan como plot twist: el giro de trama.
¿Los lectores amantes de la Historia encontrarán referentes verídicos?
-Desde la primera parte el lector se encuentra con un escenario contemporáneo distópico al que se llega por medio de situaciones que se hacen entender con referencias históricas que, por desgracia, no hemos tenido la oportunidad de estudiar en el colegio o instituto, hechos que son parte de la historia de la Humanidad y origen de las principales creencias de nuestra civilización. Obviamente, mis novelas son ficción, pero me gusta acompañarlas de algunos datos reales que las hagan más enigmáticas y propicien que el lector recapacite.
¿Las religiones tienen más de cohesión de un grupo humano que de “verdad revelada”?
-Las religiones son un poco de todo, son uno de los paradigmas que dirigen la sociedad de un modo u otro desde hace siglos e incluso milenios, y al mismo tiempo, mediante parábolas y textos sagrados, en muchas ocasiones, unas y otras explican hechos que luego son desarrollados de otro modo por la ciencia, otro de los paradigmas cambiantes en la que ni los científicos se ponen de acuerdo entre sí en tantas situaciones. Las religiones hacen uso de mucha metáfora y alegoría, y desde mi humilde opinión yo prefiero tomarlas como eso, no en su literalidad, aunque cada cual es libre de interpretar la fe como prefiera.
Podríamos hablar de tantas religiones en todo el mundo, y todas vienen a tener coincidencias, pero al hilo de la que nos es más próxima, se me hace complicado pensar que Cristo multiplicase los panes y los peces de la nada —a veces pienso que en lugar de una multiplicación fue una división, sería mucho más cristiano—, o que convirtiese el agua en vino si no se trata más que de una metáfora, porque de no serlo, es complicado entender que se me pida como ser humano seguir el ejemplo de alguien tocado de tal forma por la divinidad, con todo mi respeto y afinidad por el cristianismo y sus valores, pero a mí el espíritu santo no me dio sus poderes ni creo que viniese un ángel a anunciar mi nacimiento. Prefiero entender la religión a mi manera, no a la que se me haya contado, prefiero tomar la figura de Jesús, hablando del cristianismo, como alguien inteligente que transfirió unos valores que aprendió durante la parte de su vida no relatada en la biblia. En la actualidad, se puede comprobar cómo unas religiones están conectadas con otras por medio de infinidad de pasajes, y éstas prácticamente casi copiadas con literalidad de otras más antiguas.
¿En política a veces la realidad supera a la ficción?
-Y tanto, tan sólo hay que echar la vista atrás; tarjetas black pagando droga, prostitutas y mariscadas; fallecimientos en momentos casuales, como los casos de los tres juristas que estaban implicados en la respuesta judicial al procès (Ramírez Sunyer, Maza y Romero de Tejada) o el mediático "espionaje vaginal, éxito asegurado"… Todo muy bizarro.
En la vida real, ¿cree que todavía queda algo de periodismo de investigación, o los medios de comunicación se suelen plegar a intereses económicos y políticos...?
-Como en todo en la vida, siempre se encuentran periodistas de vocación y otros de «profesión», sin desmerecer a nadie, con ello me refiero a los que no se pliegan al poder del dinero y a los que, por las circunstancias que sea, y sin ser yo quién para criticarlo, sí tengan la necesidad o tomen la decisión de dejarse llevar por la rentabilidad del medio. Hemos visto cómo periodistas han llegado a dar su vida en escenarios de guerra como José Couso, David Beirain o Roberto Fraile, y, en cambio, a otros que parecen más bien escritores o difusores de boletines partidistas, que justifican todo lo que hace o dice su afín por hilarante o contradictorio que sea, aunque cierto es que es legítimo y cada medio y periodista es libre de escoger su línea editorial y medio de vida, no me voy a rasgar las vestiduras por ello y lo respeto profundamente, sucede en muchos otros ámbitos. Eso sí, echo de menos una mayor variedad informativa, es duro encender la televisión y comprobar que los medios generalistas están atrapados en un «monotema» y en sucesos, con todo mi respeto, da la sensación de que no sucede nada más en el planeta que el «bicho» y asesinatos. Es una pena que no se hagan eco de tantas y tantas noticias como descubrimientos científicos, arqueológicos, cultura, etcétera, aunque, por suerte, el periodismo no es sólo eso ni acaba ahí, y otros tipos de divulgadores no generalistas sí invierten su tiempo y trabajo en hacerlo.
Se suele ayudar de las nuevas tecnologías para promocionar los libros. ¿Es posible para un escritor publicar y tener una cierta repercusión literaria viviendo en Oliva o Valencia?
-Sí, creo que vivimos en un mundo en el que hay que saber conjugar lo analógico con lo digital, pienso que el uno no es excluyente del otro, por lo que el tú a tú y las redes sociales conviven en mi manera de dar a conocer mis novelas. Gracias a ello he llegado a ocupar la primera posición en los ránkings de Amazon en España, pero ser un best seller internacional es algo que ni me planteo, mi objetivo es divertirme escribiendo, disfrutar sumergido dentro de una historia durante el proceso en que la creo. Lo demás es algo que no está en mis manos, no puedo ni imaginarlo, sería frustrante vivir pendiente de ello, si tiene que llegar llegará y, si no, no me preocupa lo más mínimo, hago lo que me gusta; con que los lectores pasen un buen rato con mis novelas yo ya soy doblemente feliz, de una parte, como digo, por los que las hayan leído y, de otra, por yo disfrutar durante su escritura.





























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