Día Martes, 02 de Junio de 2026
Día Martes, 30 de Junio de 2026
Son ya muchas elecciones las vividas por este articulista, tantas que llenan mi cabeza con un montón de recuerdos. Dicen que la experiencia es un grado, y es posible que así sea, pues todos los sucesos que han trancurrido desde que yo recuerdo provocan que tenga una buena base de datos. Por eso les puedo decir con sinceridad que durante todos estos años he visto algunas formaciones políticas, casi siempre de extremísima derecha, aunque alguna extremísima izquierda también hacía méritos, que llevaban la maldad en sus programas. Y cuando hablo de maldad me refiero a aviesas intenciones de promulgar leyes injustas, claramente anticonstitucionales, que denigraban al pobre para enaltecer al poderoso y buscaban el regreso a tiempos oscuros.
Ninguna de ellas tuvo nunca la posiblidad de llegar a gobernar o a influir de manera evidente en el gobierno de turno, y por ello jamás me preocuparon ni merecieron mi atención, salvo en lo anecdótico. Pero ahora me veo en la obligación de confesarles mi intranquilidad, o mi turbación, o turbado, porque en estas próximas elecciones, las que se van a celebrar el 28 de abril, una de esas formaciones políticas tiene serias expectativas de lograrlo.
De hecho ya ha sugestionado a las dos otras ramas de la derecha española, PP y Cs, las cuales han radicalizado sus planteamientos, verbalizándolo con una serie de exabruptos impropios de alguien que pretenda gobernar para todo un país. ¿Qué nos quiere traer esta derecha tan extremada? Ni más ni menos que una serie de leyes que irán en beneficio de aquellos que los apoyan: el Ibex 35, la Fundación Francisco Franco, la Banca, las grandes empresas, la fundación FAES... Todo ello se traduce en bajada de pensiones, alargamiento de la edad de jubilación, despido libre, bajada de salarios, reducción de impuestos (para la rentas más altas), y reducción de prestaciones, para las rentas más bajas, que son las que más las necesitan.
Al mismo tiempo se cargarán las autonomías y, de paso, la sanidad pública, intervendrán en la educación para llevarla a su terreno a base de adoctrinamiento, reducirán las becas para aumentar ese clasismo en el que sienten tan a gusto, fomentarán una cultura plana y poco o nada reivindicativa que no les incomode, modificarán la ley de violencia de género y la del aborto (a peor para las mujeres), y pondrán toda clase de trabas al colectivo LGTB, al feminismo, a los animalistas y a los inmigrantes ya establecidos.
Eso sí, a cambio nos ofrecerán hacer de España “una, grande, libre”, le podrán letra al himno de nuestra nación para poder cantarlo con lágrimas en los ojos y temblando de emoción. Todas estas propuestas no me las he inventado: están, y las pueden buscar si lo desean, en los programas políticos de VOX, Cs y PP. ¿Comprenden ahora el por qué de mi desasosiego? Si es esto lo que desean, adelante. Pero si no, en sus manos está no dejar nuestro país en manos tan peligrosas. Voten con cordura y no cedan ante el chantaje y la mentira.
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