Día Martes, 02 de Junio de 2026
Día Martes, 30 de Junio de 2026
Nos cuentan películas. Nos atiborran de tonterías. Nos llenan la calavera de salvajadas y banalidades, como la de si éste o el otro tiene un máster o no lo tiene, o la de si aquélla fue amiga de aquél o no lo fue, o la de si el de más allá pagaba sus impuestos o escurría el bulto. Han instalado el debate político en la pantanera del despiste para no hablarnos de lo pronto que desaparecerán las pensiones, de por qué tantas parejas acaban asesinándose o asesinando a sus hijos, de por qué va siendo habitual que algunos hijos maten a sus padres, de por qué sube la gasolina y la luz, de por qué no hay bastantes hospitales o de por qué no se halla el antídoto del paro.
Tampoco hacen absolutamente nada para esclarecer los motivos de la contumacia delictiva, del desinterés cultural en los jóvenes o de la hiperactividad infantil que se generaliza. Ni siquiera les interesa la gestión administrativa ni las áreas en que se divide. La política española es hoy una reyerta callejera, un toma y daca por el mando, una zancadilla por la prebenda y un bastonazo para escarmiento del contrario. Una grosera trifulca ideológica, en el más «intelectual» de los casos, o un descenso a la inquina, la visceralidad y el atavismo en el resto. El abandono de la ciudadanía se cifra en unos dirigentes que no paran de darse mordiscos y patadones verbales, que no van más allá del revolcón en la pocilga del pasado, las incursiones en la intimidad enemiga, el chismorreo como procedimiento dialéctico y la superficialidad intelectual más bochornosa.
En el Congreso ya no hay argumentación, sino alcahuetería; no hay diálogo, sino comadreo; no se pondera la perspectiva del otro, sino que se la destruye y humilla con las peores artes que puedan allegarse. Las fauces lanzan saetas envenenadas, las miradas chorros de fuego, y los cerebros nada. El genio de nuestra política duerme la mona de la transición, está recorriendo los orientes de su niñez o ha vuelto a su lámpara; sea como fuere, lo cierto es que nos ha dejado en manos de un hatajo de oportunistas, un club de logreros o una merendola de morenos. La deuda nacional sube, la recaudación mengua y la sensatez brilla por su ausencia. Que vuelva José María.
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