Nuevo curso político a ocho meses de las elecciones
Editorial.
Septiembre abre el curso político, con la particularidad de que esta vez llegamos al tramo final de la legislatura, donde los diferentes gobiernos estarán más por vender su gestión y hay que ir pensando en las listas de cara a las próximas elecciones europeas, autonómicas y municipales, el 26 de mayo de 2019.
Cada partido político buscará reivindicarse a sí mismo y eso, si no hay una coordinación de gobierno, puede ser fuente de inestabilidad, sobre todo en aquellos municipios donde los partidos pactaron para desbancar al PP como fuerza más votada. Cabe recordar que en 2015 los populares ganaron en 13 de los 31 municipios de la Safor, pero tras los pactos sólo se quedaron con cuatro; Almiserà, Castellonet, Daimús y Ròtova, que sumados no llegan a 4.700 habitantes. Si no hay lealtad entre los socios, al PP le resultará fácil vender una imagen de caos en esos «pactos de progreso».
Lo saben bien en Oliva, con la particularidad de que allí el PP y el PSPV-PSOE están en la oposición y siguen, en pleno septiembre, sin aprobar los presupuestos de 2018 por la ambigüedad de Projecte Ciutadans Oliva. Es cierto que la histórica presencia de partidos locales en Oliva ha garantizado la independencia de sus líderes respecto a Valencia o Madrid, pero algún día habrá que analizar si esto, a la larga, ha sido beneficioso para la ciudad o una rémora a la hora de captar inversiones.
En Gandia, calma tensa, a la espera de si vuelven a surgir nuevos actores políticos como Podemos, o esos partidos instrumentales que curiosamente sólo aparecen a un año de elecciones. En Compromís siguen en «shock» y asimilando el sorprendente resultado de sus propias primarias, que situó a Josep Alandete como cabeza de cartel, toda vez que Lorena Milvaques ya anunció que no repetiría. Y en el PP finalmente no harán congreso y será el dedo de Isabel Bonig el que designe al candidato, o candidata.
En Tavernes Compromís gobierna con la tranquilidad de su mayoría absoluta, máxime cuando el PP y PSOE están ausentes, sin que se les conozcan alternativas de gobierno, sobre todo a los socialistas, que ni siquiera se molestan en criticar la gestión.
Septiembre abre el curso político, con la particularidad de que esta vez llegamos al tramo final de la legislatura, donde los diferentes gobiernos estarán más por vender su gestión y hay que ir pensando en las listas de cara a las próximas elecciones europeas, autonómicas y municipales, el 26 de mayo de 2019.
Cada partido político buscará reivindicarse a sí mismo y eso, si no hay una coordinación de gobierno, puede ser fuente de inestabilidad, sobre todo en aquellos municipios donde los partidos pactaron para desbancar al PP como fuerza más votada. Cabe recordar que en 2015 los populares ganaron en 13 de los 31 municipios de la Safor, pero tras los pactos sólo se quedaron con cuatro; Almiserà, Castellonet, Daimús y Ròtova, que sumados no llegan a 4.700 habitantes. Si no hay lealtad entre los socios, al PP le resultará fácil vender una imagen de caos en esos «pactos de progreso».
Lo saben bien en Oliva, con la particularidad de que allí el PP y el PSPV-PSOE están en la oposición y siguen, en pleno septiembre, sin aprobar los presupuestos de 2018 por la ambigüedad de Projecte Ciutadans Oliva. Es cierto que la histórica presencia de partidos locales en Oliva ha garantizado la independencia de sus líderes respecto a Valencia o Madrid, pero algún día habrá que analizar si esto, a la larga, ha sido beneficioso para la ciudad o una rémora a la hora de captar inversiones.
En Gandia, calma tensa, a la espera de si vuelven a surgir nuevos actores políticos como Podemos, o esos partidos instrumentales que curiosamente sólo aparecen a un año de elecciones. En Compromís siguen en «shock» y asimilando el sorprendente resultado de sus propias primarias, que situó a Josep Alandete como cabeza de cartel, toda vez que Lorena Milvaques ya anunció que no repetiría. Y en el PP finalmente no harán congreso y será el dedo de Isabel Bonig el que designe al candidato, o candidata.
En Tavernes Compromís gobierna con la tranquilidad de su mayoría absoluta, máxime cuando el PP y PSOE están ausentes, sin que se les conozcan alternativas de gobierno, sobre todo a los socialistas, que ni siquiera se molestan en criticar la gestión.



























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