El feminismo en España y la situación de Siria, a debate en los cursos de la Universitat d’Estiu de Gandia
Isabel Morant, Concha Gisbert y Justa Montero analizan la lucha de la mujer tras las protestas del 8 de marzo. El profesor Barah Mikail habló sobre el conflicto de Oriente Medio en otro de los cursos.
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Continúan celebrándose los cursos, talleres y actividades abiertas de la Universitat d’Estiu de Gandia. El movimiento feminista protagonizó el curso “Mujeres y hombres. Identidades, relaciones y espacios, público y privado”, coordinado por la catedrática Isabel Morant. El curso fue presentado en rueda de prensa por su coordinadora acompañada por las históricas feministas Justa Montero y Concha Gisbert. Las tres mujeres coinciden en el diagnóstico de la situación después del 8M: la principal victoria del movimiento feminista después del ocho de marzo es haber ganado la hegemonía cultural.
La activista Justa Montero explicó que “la indignación de las mujeres frente a la situación de desigualdad ha derivado en un cambio de apreciación social respecto a lo qué es el feminismo que hasta hace unos pocos años estaba estigmatizado. Este 8M hemos puesto nuestro discurso sobre la mesa, después del 8M nadie puede mirar hacia otro lado. Y el éxito de las movilizaciones se debe de, en parte, a que el movimiento feminista ha hecho un análisis muy correcto respecto a las consecuencias que la crisis económica ha tenido sobre las mujeres”. A pesar de que las tres se felicitaron por el éxito de las movilizaciones, Montero reivindicaba lo que ella denomina la genealogía del movimiento feminista: “Las luchas de las mujeres desde los años 80 que nos han hecho situarnos en el punto que nos encontramos ahora”.
Un planteamiento al que la jurista Concha Gisbert añadía que a pesar de que “podemos decir que el 8M ha sido uno antes y un después hay que tener en cuenta que la sociedad española sería totalmente distinta sin el movimiento feminista que aquello que ha buscado siempre es un cambio en la organización de la sociedad que mejore la vida de las mujeres”. Al hilo de estas intervenciones la catedrática Isabel Morant reivindicaba el papel del feminismo como “un humanismo que mejora la vida de las personas y cambia la historia de la sociedad”.
En este sentido las tres coincideron en plantear algunos de los grandes triunfos del feminismo en la consecución de políticas de igualdad como la Ley de Igualdad efectiva o la Ley de Violencia de Género y en plantear otras reformas pendientes que abordan cuestiones como tales como la igualdad en el cuidado de enfermos y dependientes o la igualdad en los permisos de maternidad o paternidad. En todo caso, concluía Justa Montero: “No haríamos nada si sólo reivindicasemos leyes y reformas, tenemos que buscar cambios en las actitudes y en los comportamientos que es aquello que se hace visible”
![[Img #20835]](upload/img/periodico/img_20835.jpg)
Por otra parte, el profesor Barah Mikail analizó la situación de Siria en el curso sobre los conflictos de Oriente Medio. Francés de origen sirio, explicó a lo largo de su intervención el origen del conflicto sirio y la complejidad del problema que nos sitúa “después de 8 años de conflicto ante un desastre humanitario sin precedentes con más de seis millones de desplazados internos y seis millones de refugiados por lo tanto estamos ante un conflicto que afecta ya directamente a la mitad de la población”.
A lo largo de su intervención el profesor habló sobre las causas que han impedido una salida al conflicto entre las que se encuentran el posicionamiento del ejercito a favor del régimen, el papel del Estado Islámico o la expansión de Al Qaeda, organizaciones que han permitido ganar al miedo: “Al final ha triunfado la opción de quedarse con este presidente frente a intentar ver qué pasa en un escenario que sería desconocido”.
En esta situación ha jugado un papel importante Israel que aquello que busca “es limitar el potencial de Siria y debilitar las posiciones iraníes en territorio sirio”. Por tanto, “aunque haya habido países interesados en derrocar al régimen sirio, otras potencias, como Israel, han preferido no alterar la situación y no apostar por alternativas que vendrían llenas de incertidumbres. Los países vecinos buscan, así, una estabilidad en la zona que lo único que produce es desestabilidad interna”.
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Continúan celebrándose los cursos, talleres y actividades abiertas de la Universitat d’Estiu de Gandia. El movimiento feminista protagonizó el curso “Mujeres y hombres. Identidades, relaciones y espacios, público y privado”, coordinado por la catedrática Isabel Morant. El curso fue presentado en rueda de prensa por su coordinadora acompañada por las históricas feministas Justa Montero y Concha Gisbert. Las tres mujeres coinciden en el diagnóstico de la situación después del 8M: la principal victoria del movimiento feminista después del ocho de marzo es haber ganado la hegemonía cultural.
La activista Justa Montero explicó que “la indignación de las mujeres frente a la situación de desigualdad ha derivado en un cambio de apreciación social respecto a lo qué es el feminismo que hasta hace unos pocos años estaba estigmatizado. Este 8M hemos puesto nuestro discurso sobre la mesa, después del 8M nadie puede mirar hacia otro lado. Y el éxito de las movilizaciones se debe de, en parte, a que el movimiento feminista ha hecho un análisis muy correcto respecto a las consecuencias que la crisis económica ha tenido sobre las mujeres”. A pesar de que las tres se felicitaron por el éxito de las movilizaciones, Montero reivindicaba lo que ella denomina la genealogía del movimiento feminista: “Las luchas de las mujeres desde los años 80 que nos han hecho situarnos en el punto que nos encontramos ahora”.
Un planteamiento al que la jurista Concha Gisbert añadía que a pesar de que “podemos decir que el 8M ha sido uno antes y un después hay que tener en cuenta que la sociedad española sería totalmente distinta sin el movimiento feminista que aquello que ha buscado siempre es un cambio en la organización de la sociedad que mejore la vida de las mujeres”. Al hilo de estas intervenciones la catedrática Isabel Morant reivindicaba el papel del feminismo como “un humanismo que mejora la vida de las personas y cambia la historia de la sociedad”.
En este sentido las tres coincideron en plantear algunos de los grandes triunfos del feminismo en la consecución de políticas de igualdad como la Ley de Igualdad efectiva o la Ley de Violencia de Género y en plantear otras reformas pendientes que abordan cuestiones como tales como la igualdad en el cuidado de enfermos y dependientes o la igualdad en los permisos de maternidad o paternidad. En todo caso, concluía Justa Montero: “No haríamos nada si sólo reivindicasemos leyes y reformas, tenemos que buscar cambios en las actitudes y en los comportamientos que es aquello que se hace visible”
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Por otra parte, el profesor Barah Mikail analizó la situación de Siria en el curso sobre los conflictos de Oriente Medio. Francés de origen sirio, explicó a lo largo de su intervención el origen del conflicto sirio y la complejidad del problema que nos sitúa “después de 8 años de conflicto ante un desastre humanitario sin precedentes con más de seis millones de desplazados internos y seis millones de refugiados por lo tanto estamos ante un conflicto que afecta ya directamente a la mitad de la población”.
A lo largo de su intervención el profesor habló sobre las causas que han impedido una salida al conflicto entre las que se encuentran el posicionamiento del ejercito a favor del régimen, el papel del Estado Islámico o la expansión de Al Qaeda, organizaciones que han permitido ganar al miedo: “Al final ha triunfado la opción de quedarse con este presidente frente a intentar ver qué pasa en un escenario que sería desconocido”.
En esta situación ha jugado un papel importante Israel que aquello que busca “es limitar el potencial de Siria y debilitar las posiciones iraníes en territorio sirio”. Por tanto, “aunque haya habido países interesados en derrocar al régimen sirio, otras potencias, como Israel, han preferido no alterar la situación y no apostar por alternativas que vendrían llenas de incertidumbres. Los países vecinos buscan, así, una estabilidad en la zona que lo único que produce es desestabilidad interna”.



























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