Consejos para conducir en invierno
En invierno las condiciones meteorológicas hacen más
complicados los viajes y, con menos horas de luz, la lluvia y la nieve afectan a la visibilidad. Con mal tiempo hay que circular más despacio y aumentar la distancia. Con nieve, marchas largas y seguir las roderas que dejan los coches.
![[Img #16554]](upload/img/periodico/img_16554.jpg)
En invierno la temperatura del asfalto reduce la adherencia de los neumáticos, y más cuando llueve o nieva. El hielo también hace su aparición y se mantiene prácticamente todo el día en las zonas de penumbra que podemos encontrar en algunos lugares, incluso aunque haga sol si la temperatura es muy fría.
Por ello, es fundamental tener el coche a punto. Es muy recomendable, de cara al invierno, revisar ciertos componentes esenciales del coche para no llevarnos sorpresas desagradables. Nosotros mismos podemos comprobar que algunos de esos elementos están en condiciones óptimas, pero es recomendable pasar por el taller para mayor seguridad. Esos puntos son:
La dirección debe transmitir al conductor con fidelidad las sensaciones del firme sobre el que circulamos, en sintonía con los neumáticos.
Asegurarnos de que los limpiaparabrisas barren en condiciones toda la superficie del cristal. El nivel de todos los líquidos del coche debe ser el que marca el fabricante, y no puede faltar el anticongelante que asegure que el motor soporta sin problemas las bajas temperaturas.
Con bajas temperaturas se alarga la distancia de frenado. Por ello, es especialmente importante asegurarnos del perfecto funcionamiento y eficacia de los frenos y del tacto del pedal. Los latiguillos, discos y pastillas –en especial estas últimas– están sometidas a desgaste y hay comprobar su estado. El líquido del circuito de frenos debe estar al nivel que marca el depósito para que la presión sea la conveniente. La calefacción mantendrá una temperatura adecuada en el habitáculo, pero también eliminará –mejor en este caso el aire acondicionado– el empañado de los cristales. Si los filtros están sucios hay que cambiarlos.
La mayoría de vehículos de última generación están equipados con luces diurnas. Si no dispone de ellas, es recomendable encender las de cruce. Hay que revisar la regulación de la altura para aprovechar al máximo la parábola luminosa que crean, sin deslumbrar al resto. Los antiniebla son importantes para ver y ser vistos. Y por supuesto hay que llevar cadenas, aunque no se vaya a subir un puerto de montaña, y comprobar el estado de la batería, la fuente de energía que permite arrancar.
Revista DGT.
complicados los viajes y, con menos horas de luz, la lluvia y la nieve afectan a la visibilidad. Con mal tiempo hay que circular más despacio y aumentar la distancia. Con nieve, marchas largas y seguir las roderas que dejan los coches.
![[Img #16554]](upload/img/periodico/img_16554.jpg)
En invierno la temperatura del asfalto reduce la adherencia de los neumáticos, y más cuando llueve o nieva. El hielo también hace su aparición y se mantiene prácticamente todo el día en las zonas de penumbra que podemos encontrar en algunos lugares, incluso aunque haga sol si la temperatura es muy fría.
Por ello, es fundamental tener el coche a punto. Es muy recomendable, de cara al invierno, revisar ciertos componentes esenciales del coche para no llevarnos sorpresas desagradables. Nosotros mismos podemos comprobar que algunos de esos elementos están en condiciones óptimas, pero es recomendable pasar por el taller para mayor seguridad. Esos puntos son:
La dirección debe transmitir al conductor con fidelidad las sensaciones del firme sobre el que circulamos, en sintonía con los neumáticos.
Asegurarnos de que los limpiaparabrisas barren en condiciones toda la superficie del cristal. El nivel de todos los líquidos del coche debe ser el que marca el fabricante, y no puede faltar el anticongelante que asegure que el motor soporta sin problemas las bajas temperaturas.
Con bajas temperaturas se alarga la distancia de frenado. Por ello, es especialmente importante asegurarnos del perfecto funcionamiento y eficacia de los frenos y del tacto del pedal. Los latiguillos, discos y pastillas –en especial estas últimas– están sometidas a desgaste y hay comprobar su estado. El líquido del circuito de frenos debe estar al nivel que marca el depósito para que la presión sea la conveniente. La calefacción mantendrá una temperatura adecuada en el habitáculo, pero también eliminará –mejor en este caso el aire acondicionado– el empañado de los cristales. Si los filtros están sucios hay que cambiarlos.
La mayoría de vehículos de última generación están equipados con luces diurnas. Si no dispone de ellas, es recomendable encender las de cruce. Hay que revisar la regulación de la altura para aprovechar al máximo la parábola luminosa que crean, sin deslumbrar al resto. Los antiniebla son importantes para ver y ser vistos. Y por supuesto hay que llevar cadenas, aunque no se vaya a subir un puerto de montaña, y comprobar el estado de la batería, la fuente de energía que permite arrancar.
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