Un 62,5% de los encuestados por SaforGuia preferiría acabar con el distrito único educativo
La otra opción, elegida por el 37,5%, se muestra conforme con la solución que planean adoptar los organismos competentes de reubicar a las alumnos en los centros sin respetar preferencias
![[Img #5821]](upload/img/periodico/img_5821.jpg)
La mayoría de los encuestados por SaforGuia, considera que el criterio de la distancia respecto al centro educativo a la hora de elegir centro de estudios debería valorarse a la hora de adjudicar plazas. La ausencia de este factor en los baremos actuales ha llevado a la situación en la que más de 50 alumnos que pidieron cursar estudios de bachillerato en Gandia, se encontraron sin plaza en primera instancia. La solución que planea adoptarse consiste en una reubicación de los alumnos en los centros de Gandia que supone otorgar a los solicitantes su tercera o cuarta opción de preferencia, que puede suponer una gran distancia entre el centro de estudios y su residencia.
Hace unos años se vendía la idea del distrito único educativo en Gandia como la panacea del reconocimiento al mérito. Los “mejores alumnos” llegaban a los “mejores centros” en la lanzadera que los llevaría a conseguir el mejor puntaje para su acceso a la universidad. Cuando la situación se tensa es donde podemos llegar a ver dónde pueden estar las costuras de este sistema, y ha sido el exceso de demanda en estudios de bachillerato de este año el que ha permitido observar sus consecuencias.
Más allá de los alumnos que, perjudicando su propio interés, no pusieron alternativas de centro a la hora de elegir su futuro instituto de secundaria para cursar bachillerato, la pregunta que se impone debería ser si la distancia no debería valer nada a la hora de elegir centro. Se puede entender que según especialidades no se pueda cursar una determinada especialidad de Bachillerato cerca del domicilio, pero cuesta mucho más comprender por qué si en el centro que tengo al cruzar la calle dan la especialidad que quiero, esa distancia no valga nada a la hora de decidir.
La situación llegaba al límite en años anteriores (este año, por fin, se guardan plazas para alumnos propios) cuando alumnos que cursan 4º de ESO en un centro determinado de Gandia y que quieran cursar allí bachillerato no sólo no tenian plaza asegurada, sino ningún tipo de preferencia.
Las cuestiones que aquí subyacen son de calado a nivel educativo: ¿Qué educación queremos para nuestros hijos? ¿Qué valor otorgamos al mérito y cómo podemos definirlo? Cómo tardemos un poco en contestar ya tendremos encima una nueva ley educativa...
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La mayoría de los encuestados por SaforGuia, considera que el criterio de la distancia respecto al centro educativo a la hora de elegir centro de estudios debería valorarse a la hora de adjudicar plazas. La ausencia de este factor en los baremos actuales ha llevado a la situación en la que más de 50 alumnos que pidieron cursar estudios de bachillerato en Gandia, se encontraron sin plaza en primera instancia. La solución que planea adoptarse consiste en una reubicación de los alumnos en los centros de Gandia que supone otorgar a los solicitantes su tercera o cuarta opción de preferencia, que puede suponer una gran distancia entre el centro de estudios y su residencia.
Hace unos años se vendía la idea del distrito único educativo en Gandia como la panacea del reconocimiento al mérito. Los “mejores alumnos” llegaban a los “mejores centros” en la lanzadera que los llevaría a conseguir el mejor puntaje para su acceso a la universidad. Cuando la situación se tensa es donde podemos llegar a ver dónde pueden estar las costuras de este sistema, y ha sido el exceso de demanda en estudios de bachillerato de este año el que ha permitido observar sus consecuencias.
Más allá de los alumnos que, perjudicando su propio interés, no pusieron alternativas de centro a la hora de elegir su futuro instituto de secundaria para cursar bachillerato, la pregunta que se impone debería ser si la distancia no debería valer nada a la hora de elegir centro. Se puede entender que según especialidades no se pueda cursar una determinada especialidad de Bachillerato cerca del domicilio, pero cuesta mucho más comprender por qué si en el centro que tengo al cruzar la calle dan la especialidad que quiero, esa distancia no valga nada a la hora de decidir.
La situación llegaba al límite en años anteriores (este año, por fin, se guardan plazas para alumnos propios) cuando alumnos que cursan 4º de ESO en un centro determinado de Gandia y que quieran cursar allí bachillerato no sólo no tenian plaza asegurada, sino ningún tipo de preferencia.
Las cuestiones que aquí subyacen son de calado a nivel educativo: ¿Qué educación queremos para nuestros hijos? ¿Qué valor otorgamos al mérito y cómo podemos definirlo? Cómo tardemos un poco en contestar ya tendremos encima una nueva ley educativa...











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