El hospital de Gandia incorpora la cirugía vaginal mediante laparoscopia para intervenciones uterinas
Se evita realizar incisiones en pelvis y abdomen, de manera que no quedan cicatrices visibles y la recuperación de la paciente es más rápida. El tiempo en quirófano es más corto que con las otras opciones y el dolor postoperatorio es mucho menor.
El hospital Universitario Francesc de Borja de Gandia ha adquirido el equipamiento necesario para poder realizar cirugía vaginal mediante laparoscopia para intervenciones uterinas y anexiales, es decir para la extirpación quirúrgica de un quiste o tumor benigno del útero o de uno de los ovarios.
Así, la intervención es por laparoscopia a través del orificio natural de la vagina, evitando realizar incisiones en pelvis y/o abdomen para introducir la videocámara (laparoscopio) como sucedía hasta ahora en el caso de la intervención tradicional laparoscópica o por laparatomía (intervención abierta).
Con ello, no quedan cicatrices visibles; el tiempo de intervención es menor que con las otras opciones, y mejora la recuperación de la paciente, con bajas mucho más cortas y una menor estancia hospitalaria posterior. Además, se produce menos dolor postquirúrgico, y, por lo tanto, no se suelen necesitar técnicas invasivas de control del dolor como la epidural o la punción analgésica transcutánea dirigida por ecografía, así como un menor consumo de analgésicos.
También se requieren menos recursos, tanto humanos como materiales, para la realización de la misma, ya que solo se necesita un cirujano y un ayudante (en la vía laparoscópica se precisaba de un ayudante más). En cuanto al material, se utilizan menos instrumentos desechables, con el consecuente ahorro económico.
El hospital Universitario Francesc de Borja de Gandia ha adquirido el equipamiento necesario para poder realizar cirugía vaginal mediante laparoscopia para intervenciones uterinas y anexiales, es decir para la extirpación quirúrgica de un quiste o tumor benigno del útero o de uno de los ovarios.
Así, la intervención es por laparoscopia a través del orificio natural de la vagina, evitando realizar incisiones en pelvis y/o abdomen para introducir la videocámara (laparoscopio) como sucedía hasta ahora en el caso de la intervención tradicional laparoscópica o por laparatomía (intervención abierta).
Con ello, no quedan cicatrices visibles; el tiempo de intervención es menor que con las otras opciones, y mejora la recuperación de la paciente, con bajas mucho más cortas y una menor estancia hospitalaria posterior. Además, se produce menos dolor postquirúrgico, y, por lo tanto, no se suelen necesitar técnicas invasivas de control del dolor como la epidural o la punción analgésica transcutánea dirigida por ecografía, así como un menor consumo de analgésicos.
También se requieren menos recursos, tanto humanos como materiales, para la realización de la misma, ya que solo se necesita un cirujano y un ayudante (en la vía laparoscópica se precisaba de un ayudante más). En cuanto al material, se utilizan menos instrumentos desechables, con el consecuente ahorro económico.









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