Xeresa cierra con un murete una finca inacabada para evitar suciedad y accidentes
Los trabajos han costado 22.000 euros, que el Ayuntamiento podrá reclamar a la empresa propietaria, actualmente en concurso de acreedores.
El Ayuntamiento de Xeresa ha protegido una finca inacabada en la calle Barcella con un murete perimetral de hormigón para evitar la degradación del espacio, la acumulación de basura y el riesgo de accidentes. Hace más de un año que el Ayuntamiento inició un expediente contra la empresa constructora. La empresa se encuentra en quiebra y la propiedad está en un proceso judicial de concurso de acreedores.
Hechos todos los trámites se resolvió con la ejecución susidiaria por parte del Ayuntamiento, una inversión de 22.000 € que el Consistorio podrá recuperar si en un futuro alguien se queda con la propiedad y liquida las deudas. La finca es una estructura de hormigón que se había convertido en un asentamiento de gatos y un lugar donde los niños entraban a jugar con el correspondiente riesgo de caer al vacío o hacerse daño. Al tratarse de una propiedad privada se tenía que abrir un expediente de discilina urbanística.
Hace dos años el Ayuntamiento perimetró también el parque de la Servana para evitar el acceso a los niños, una actuación que fue sufragada al 100% por un convenio con la Diputación.
El Ayuntamiento de Xeresa ha protegido una finca inacabada en la calle Barcella con un murete perimetral de hormigón para evitar la degradación del espacio, la acumulación de basura y el riesgo de accidentes. Hace más de un año que el Ayuntamiento inició un expediente contra la empresa constructora. La empresa se encuentra en quiebra y la propiedad está en un proceso judicial de concurso de acreedores.
Hechos todos los trámites se resolvió con la ejecución susidiaria por parte del Ayuntamiento, una inversión de 22.000 € que el Consistorio podrá recuperar si en un futuro alguien se queda con la propiedad y liquida las deudas. La finca es una estructura de hormigón que se había convertido en un asentamiento de gatos y un lugar donde los niños entraban a jugar con el correspondiente riesgo de caer al vacío o hacerse daño. Al tratarse de una propiedad privada se tenía que abrir un expediente de discilina urbanística.
Hace dos años el Ayuntamiento perimetró también el parque de la Servana para evitar el acceso a los niños, una actuación que fue sufragada al 100% por un convenio con la Diputación.









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