Día Martes, 02 de Junio de 2026
Día Martes, 30 de Junio de 2026
No nos finjamos entretenidos. No sigamos el ritmo que nos marcan los telediarios. Busquemos, en cambio, las noticias aleatorias y sorprendentes que aparecen, de manera inesperada, entre las noticias convencionales; busquemos las noticias que han burlado el filtro, las que han pasado la criba por una distracción del gatekeeper o han atravesado el cedazo por algún agujero anormalmente ancho, las que nos despiertan con su fugacidad, con su originalidad, con su estar fuera de programa. Porque la información habitual está programada: es una rueda en la que van entrando y saliendo unas noticias que nos administran por gavillas, en remesas maquiavélicamente ordenadas para ponernos el criterio en adobo. Hay un patrón en esta manera de suministrarlas, unos ciclos fijos que se repiten.
Cuando toca la crisis catalana, los informativos nos atiborran de crisis catalana. Sólo nos cuentan, aderezadas con alguna especia concomitante, las grandes líneas de la crisis catalana y sus minucias adyacentes hasta que nos enajena el asunto y la vista se nos enturbia con la carbonilla de la crisis catalana. Llega un momento en que todo tiene relación con ella, en que todo parece imbuido, unas veces de manera neurálgica y otras de manera tangencial, del espíritu y la vibración emética de la crisis catalana.
Entonces, de repente, la crisis catalana desaparece y su obsesivo centro es ocupado por la exhumación de un tal Franco, y el proceso alienador se repite: Franco envuelve nuestra vida, Franco secuestra nuestro pensamiento, nuestra existencia se llena de Franco, soñamos con Franco, nos obsesionamos con Franco y luego, de pronto, un silencio repentino, calculado; es el vacío que usan para separar los temas, que dura unos instantes y luego se rompe con la nueva cuestión procedente del saco maldito, de la rueda mágica de cuestiones que se guarda en las cocinas del poder.
Nos zarandean de las lluvias a las nieves, de los páramos congelados a los torrentes asesinos, del fútbol y sus destituciones a las guerras entre instituciones. Nos desinforman a propósito porque no importamos. Únicamente importa que realicemos lo más a menudo que podamos aquellos movimientos inocentes que, sin embargo, están tipificados en las leyes tributarias, en ése código elaborado a conciencia para sangrarnos cada vez que compramos, vendemos o heredamos algo.
Pero decíamos que a nosotros nos interesan más las noticias fuera de programa, las noticias que no son difundidas por los medios «oficiales», como la enseñanza de juegos eróticos a los niños entre cero y seis años que pretende ser implantada en los colegios de cierta región española; o lo que pasó con aquel método para fabricar petróleo a partir de algas; o la claridad con que se trasluce la intención de quitar la cruz del valle de los caídos con la excusa del desentierro de Franco.
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