Gandia suspende licencias urbanísticas en las ‘casas de los pescadores’ para protegerlas
La iniciativa del Gobierno local pretende hacer valer la singularidad arquitectónica de este grupo de viviendas de finales de los años 40. La medida se aplicará durante un año mientras se estudia cómo “blindar” su protección por lo que respecta a la imagen exterior.
![[Img #11549]](upload/img/periodico/img_11549.jpg)
El coordinador general de Urbanismo de Gandia, Vicent Mascarell, anunció en rueda de prensa una medida del Gobierno local para proteger las llamadas como “casas de los pescadores”, un grupo de unas 50 viviendas situadas a ambos lados de la calle Eivissa, en el Grau de Gandia.
Se trata de una promoción estatal de vivienda protegida de finales de los años 40, que en su día se pensó para estibadores, pescadores y trabajadores del puerto. Son viviendas de factura humilde, pero que por su ubicación, hoy privilegiada junto al Grau y la playa, podrían cotizar al alza y ser susceptibles de reformas, o incluso derribo.
La medida consiste en suspender durante un año todas aquellas obras que puedan alterar el exterior del grupo de viviendas hasta que se protejan con una norma de rango mayor, probablemente una modificación del PGOU. Esta suspensión cautelar ya se adoptó en 2010, pero pasó el año y el entonces gobierno del PP no hizo nada para prorrogarla.
Vicent Mascarell aseguró que estas viviendas “tienen unas características únicas que pueden permitir una iniciativa conjunta con otras administraciones para la regeneración urbana y se estudiará cada caso concreto”. El responsable de Urbanismo recordó que no se no prohíbe la realización de obras en el interior de los inmuebles pero sí se pretende evitar los cambios en el exterior de las casas que puedan afectar al conjunto.
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El coordinador general de Urbanismo de Gandia, Vicent Mascarell, anunció en rueda de prensa una medida del Gobierno local para proteger las llamadas como “casas de los pescadores”, un grupo de unas 50 viviendas situadas a ambos lados de la calle Eivissa, en el Grau de Gandia.
Se trata de una promoción estatal de vivienda protegida de finales de los años 40, que en su día se pensó para estibadores, pescadores y trabajadores del puerto. Son viviendas de factura humilde, pero que por su ubicación, hoy privilegiada junto al Grau y la playa, podrían cotizar al alza y ser susceptibles de reformas, o incluso derribo.
La medida consiste en suspender durante un año todas aquellas obras que puedan alterar el exterior del grupo de viviendas hasta que se protejan con una norma de rango mayor, probablemente una modificación del PGOU. Esta suspensión cautelar ya se adoptó en 2010, pero pasó el año y el entonces gobierno del PP no hizo nada para prorrogarla.
Vicent Mascarell aseguró que estas viviendas “tienen unas características únicas que pueden permitir una iniciativa conjunta con otras administraciones para la regeneración urbana y se estudiará cada caso concreto”. El responsable de Urbanismo recordó que no se no prohíbe la realización de obras en el interior de los inmuebles pero sí se pretende evitar los cambios en el exterior de las casas que puedan afectar al conjunto.









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