Sábado, 06 de Junio de 2026

Óscar Gamazo
Jueves, 22 de Enero de 2015

La legislatura de las plazas

Opinió, per Óscar Gamazo

Lejos quedan ya las Navidades y nos encontramos en el tiempo de los Porrats. Un periodo donde conviven los Porrats originales como el de Sant Antoni de Benirredrà, Sant Blai de Potries y Sant Macià de Ròtova con las vulgares copias de los anteriores que se han multiplicado como los panes y los peces en los Evangelios atiborrando a la gente de un producto casi similar.

Mientras los Porrats más recientes se vanaglorian de cumplir una década y pregonar ese aniversario publicitariamente por tierra, mar y aire, los Porrats más antiguos, vinculados a pequeños municipios con escasos recursos económicos para promocionarlos, tradicionalmente los llevan celebrando des del siglo XVII, en el caso de Potries; o el siglo XVIII, en el caso de Ròtova.

Ante la vulgarización dels Porrats, tanto Ròtova como Potries decidieron justamente en su día abandonar la desvirtuada ‘Ruta dels Porrats de la Safor’, por combinar esta tanto a los herederos de una larga tradición histórica como a los inventados por puro interés comercial.

Como decía, queda lejos la Navidad y aún no he llegado a entender qué demonios hacían participando en la cabalgata de Papá Noel los personajes de la Guerra de las Galaxias cargados de armas, rifles y espadas hasta los dientes.

Mientras que la cabalgata de los Reyes de Oriente, esa que junto a la Semana Santa quieren eliminar los de la coleta, brilló con luz propia por su calidad, vibrante música, espectaculares carrozas y coordinadas comparsas, la de Papá Noel fue bastante más tétrica y se cargó de un plumazo las pautas y recomendaciones dirigidas a los padres para evitar que los niños tengan en sus casas juguetes bélicos. Un error que no debería volver a ocurrir. En ningún acto dirigido a los niños se debería exhibir ningún tipo de arma o juguete violento.

Esperemos que Papá Noel en la próxima visita a estas tierras censure a todos aquellos personajes violentos en favor de personajes más dulces que sean además protagonistas de las series infantiles actuales. Menos armas y más balones, libros, instrumentos musicales… Seguramente Papá Noel se habrá disculpado con un real “lo siento mucho, no volverá a ocurrir”.

Sin duda, en Gandia, la actual legislatura es la legislatura de las plazas y jardines. El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Gandia se ha dedicado a poner guapa la ciudad mejorando notablemente la estética de numerosos rincones. Plazas y parques como la del Port, el Clot de la Mota, España, Prado, Major han sido remodeladas sufriendo un espectacular cambio en su fisionomía urbana para mejorar el uso y disfrute de los vecinos.

No podía finalizar la legislatura de las plazas sin que se interviniese en una plaza que se moría, poco a poco desde hace años, sin que nadie lo remediase. Me estoy refiriendo a la Plaça de l’Exèrcit Espanyol, popularmente conocida como “Jardinet”.

Los niños que disfrutaron del estreno del televisivo “Verano Azul” bajaban al Jardinet a jugar mientras las mujeres mayores conversaban contándose sus secretos e indagando en las intimidades de las vecinas ausentes. La fuente de la plaza era utilizada para llenar los globos con agua y poder participar en las persecuciones y húmedas batallas entre risas y carcajadas que resonaban por toda el jardín.

En aquellos años la plaza fue testigo de numerosos accidentes cuando la N-332 pasaba por la calle Juan Ramón Jimenez, eran los tiempos donde los semáforos eran elementos excesivamente caros para ser instalados en los cruces de las calles adyacentes al Jardinet.

Las generaciones de niños que corrían por su explanada se convirtieron en hombres y mujeres que abandonaron la plaza que les vio crecer incluso la ciudad donde se encontraba mientras ella seguía deteriorándose viendo como pasaba el tiempo.

La plaza moría como si alguien quisiera que los secretos de aquellas mujeres nunca salieran del espacio que las cobijaba en las noches estivales. La vieja plaza que dio nombre a una falla con solera, durante tantos años, sirvió además para vertebrar la convivencia de los ciudadanos que vivían alrededor de la misma. El Jardinet durante lustros ha visto como por falta de interés era marginada en los planes de actuación del Ayuntamiento para el que era más preferentes la construcción de centros deportivos deficitarios destruyendo zonas verdes o la construcción de megacentros sociales sin demanda social.

La plaza y sus vecinos o los vecinos y su plaza jamás fueron tenidos en cuenta en serio por los anteriores gobiernos municipales. Ha sido en esta legislatura, con un gobierno del Partido Popular, cuando se están ejecutando las obras de renovación y adecuación de la plaza ampliando las zonas peatonales y de esparcimiento.

El jardín de más allá de la estación pronto estrenará una dignísima remodelación para el uso y disfrute de sus vecinos. Y la plaza y sus vecinos, los que ahora la disfrutarán y los que en su día la disfrutaron plenamente, estarán agradecidos por la inversión realizada. Por fin, un Gobierno se ha dado cuenta que Corea existe.

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