Sábado, 06 de Junio de 2026

Óscar Gamazo
Jueves, 06 de Noviembre de 2014

#CeroCorrupción

Opinió, per Óscar Gamazo.

La desafección de la ciudadanía hacia la clase política va 'in crescendo' a medida que avanza la legislatura. El hartazgo ha llegado a su máximo nivel ya no por la falta de correspondencia entre los logros obtenidos por el Gobierno del Presidente Rajoy en beneficio de todos y las expectativas de los ciudadanos, sino por la explosión continuada de escándalos generados por algunos políticos en el desempeño de su cargo público.

La gente está asqueada de los políticos, en general, cuando son unos pocos sinvergüenzas los que han metido la mano donde no debían. Me niego a permitir que unos pocos garbanzos negros empodrezcan al conjunto cuando sólo cuatro sinvergüenzas han hecho de la corrupción su modus vivendi. En estos momentos está en juego la decencia y la honorabilidad de los afiliados y los cargos públicos de las formaciones políticas, por el mero hecho de compartir una adscripción ideológica con unos “chorizos” que utilizaron su posicionamiento político para enriquecerse.

En España son miles las personas honradas que dedican su tiempo y su vida al servicio de los demás de forma completamente gratuita como concejales y alcaldes. A la inmensa mayoría de políticos vocacionales de nuestro país, como al resto de ciudadanos, estén o no afiliados a los partidos políticos, les repudia los comportamientos poco decorosos a la hora de gastar el dinero público y las conductas delictivas cometidas supuestamente por auténticos corruptos vocacionales. Corruptos que han de recibir el mayor de los escarnios públicos y el varapalo de todo el peso de la ley.

La última operación contra la corrupción demuestra que nuestro Estado de Derecho funciona. El Ministerio Fiscal, la UCO, la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Audiencia Nacional han contribuido a poner fin a una red de tráfico de influencias apoyada por un entramado empresarial donde empresarios corruptos utilizaban a políticos corruptos o viceversa.

Carece de trascendencia saber quién corrompió primero a quién, si el empresario al político o el político al empresario. Una mera curiosidad que no pretende eximir la responsabilidad de ninguno de los implicados sea corruptor o corrupto.
Todos los partidos políticos se han de poner las pilas los que tienen responsabilidad de gobierno más evidentemente. Así, el Partit Popular de la Comunitat Valenciana hace tiempo que viene demostrando que es inflexible con las conductas reprochables en política y que no permitirá que ningún imputado pueda ir en sus candidaturas.

Esta lacra social no es de derechas ni de izquierdas. Por ello las formaciones políticas deberían aprobar mayores avances en conjunto como, por ejemplo, establecer la limitación de mandatos por imperativo legal, ya que conllevaría la regeneración constante de personas y evitaría las corruptelas.

La corrupción no es roja ni azul, es marrón como la mierda. Y con ella y con sus parásitos hemos de acabar. Con los corruptos no podemos estar entre Pinto y Valdemoro. Estamos contra ellos o con ellos. Yo estoy con el #CeroCorrupción.

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