Día Martes, 02 de Junio de 2026
Día Martes, 30 de Junio de 2026
El pasado puente de agosto Gandia fue el tercer destino turístico más elegido por los españoles para viajar, algo tendrá que ver, digo yo, el esfuerzo del Ayuntamiento por convertir esta ciudad en un atractivo enclave turístico tanto desde el punto de vista de la oferta programada como en la mejora de las infraestructuras de la ciudad.
Pasear por el remodelado parque del Clot de la Mota en la playa de Gandia es una auténtica gozada. Un arbolado ordenado, una alfombra de verde césped combinada con zona de paseo, una sencilla refrescante fuente y un espacio de esparcimiento para los más pequeños han convertido lo que era un fantasmagórico espacio en un lugar repleto de vida.
Durante meses algunos ciudadanos criticaron la ejecución de esta actuación programada por el Gobierno de Gandia, hoy en día los halagos de aquellos que disfrutan de esta, ahora sí, zona verde de la playa superan en creces aquellas críticas de los que se oponían a la mejora de la calidad de vida de los vecinos de la playa.
No resulta extraño encontrarse por las calles adyacentes a este parque como en cualquier otra parte de la playa carros de compra abandonados por incívicos clientes de los supermercados del Grau y Playa.
Tan recriminable es el comportamiento de estos ciudadanos nada ejemplares como el de los supermercados del Grau y la Playa de Gandia que permiten con su desidia en el control y custodia de sus carros de compra que esto se produzca. Todos los días se abandonan numerosos carros por las calles de la playa lo que comporta, amén de una pésima imagen de la ciudad, un peligro para los vehículos y para los ciudadanos que han de sufrir las juergas que se montan algunos con carreras y persecuciones de carros. No llego a entender como las grandes cadenas de distribución alimentaria ubicadas en la playa, omitiré nombrarlas para evitar cualquier tipo de publicidad gratuita, no tienen mayor control, cuidado y vigilancia en sus carritos metálicos utilizados por sus clientes para hacer las compras en el interior de sus establecimientos pues, sin duda, con ello evitarían pérdidas económicas, más o menos considerables, y mejoraría la imagen de las calles.
Una playa que, por cierto, ha visto mejorado su acceso gracias a la remodelación, en un tiempo récord de dos meses, de la carretera CV-605 Nazaret-Oliva con una inversión de la Diputació de València de más de 1.600.000 euros.
Como cada verano se confrontan los intereses de los ciudadanos que quieren descansar con los que quieren divertirse disfrutando del ocio nocturno. Es el mal endémico que sufren desde hace décadas los vecinos y turistas. Un verano más resulta innegable el empeño del Gobierno municipal liderado por su Alcalde por atajar este mal y acabar con el ruido, el botellón y el vandalismo.
La ampliación de la plantilla y del horario del Servicio de Atención al Ciudadano (SAC) y la clausura y paralización de varias terrazas musicales por contaminación acústica al no disponer del preceptivo limitador de sonido es un buen ejemplo de la encrucijada contra el ruido del ejecutivo local que tiene un claro empeño en convertir a Gandia en una ciudad más segura y más atractiva.
Evidentemente, si todos fuéramos tolerantes y respetuosos con los derechos de los demás, no habría problemas. Si no se chillase por las calles al salir de las discotecas; si cumpliesen la normativa vigente; y si se comprendiese que se vive o se veranea, mayor o menor tiempo, en una trama urbana donde conviven 250.000 personas y no en un pueblecito del interior de Soria; el problema del ruido no existiría o tal vez sí pero con muchísima menor intensidad. Más educación y más civismo siguen siendo las claves para atajar esta lacra de la sociedad.
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