Yo estudié en la escuela pública en los años en los que los colegios ya eran viejos, más viejos que Carracuca. Estudié en un centro educativo con múltiples barreras arquitectónicas y con pesados ventanales de hierro oxidado peligrosos para el alumnado. Estudié en aulas sin calefacción en invierno ni aire acondicionado en la primavera y el otoño estival sin que ello fuera noticia en los diarios.
En la década de los ochenta, viví, compartí y aprendí en un centro repleto de maestros con carácter de esos que dejan huella en la formación y evolución del ser humano. Afortunadamente estaba matriculado en el C.P. Cervantes y no en el otro colegio del barrio ubicado en una planta baja que carecía de patio de recreo e instalaciones deportivas en el mismo centro. En esos años y en los venideros las inversiones educativas en infraestructuras por parte de la Administración fueron nulas. La lluvia de millones para adecuar o construir los colegios públicos de Gandia llegaron cuando los que durante años han criticado y critican las aulas prefabricadas, preludio siempre de unas nuevas instalaciones educativas, abandonaron el Gobierno autonómico, en 1995, sin destinar ni un duro de la época a mejorar los colegios e institutos de Gandia.
Durante años la comunidad educativa del Cervantes vio con resignación y generosidad como otros centros educativos de la ciudad se transformaban, mejorando sustancialmente sus instalaciones, o crecían de la nada instaurándose como centros referentes en la zona. La remodelación de los CEIP Joan Martorell, Joan XXIII, Roís de Corella y el Sant Francesc de Borja; la construcción del CEIP Botànic Cavanilles, del IES Veles e Vents y la Escuela Oficial de Idiomas; y la subvención en la construcción de la EIM de Corea han contribuido a olvidar la inacción de los gobiernos "progres" del Presidente Lerma. En el año en que mi cole conmemora su 48 aniversario, las autoridades han anunciado la inmediata intervención de la administración para adecuarlo. "Gobernar es priorizar y en este momento, el Cervantes lo es". Estas acertadas palabras del Alcalde Arturo Torró ante la noticia de la Consellera de Educación, Mª José Catalá, respecto a la remodelación del Cervantes merecen ser destacadas ya que manifiestan el evidente interés del ejecutivo en este colegio.
No quiero dejar de ensalzar la inmensa solidaridad, nobleza y civismo de todos los que formaron y forman parte de la comunidad educativa del CEIP Cervantes frente a las reivindicaciones de otros menos solidarios.La buena nueva ha llegado. Con ella espero que pronto lleguen los ansiadas aulas prefabricadas y que las próximas generaciones estudien en un confortable edificio desfrutando de aquello que tantos otros no tuvimos. A nosotros nos quedarán el recuerdo de las vivencias compartidas, de las bucólicas excursiones extraescolares, la añoranza de aquél cine de los viernes y de las representaciones navideñas, de haber logrado que el inglés sustituyera al francés como asignatura en 6º de EGB; de los imborrables maestros, a los que siempre nos dirigíamos con el tratamiento de Don o Doña… Nosotros nos quedaremos con la memoria viva de un colegio repleto de vida entre las descoloridas paredes alicatas que nos acogieron donde una década. El viejo cole construido, en su día, a las afueras de la ciudad, más allá de la estación, y que sirvió como eje vertebrador de la convivencia de las personas que por allí habitaban, pronto brillará como nunca lo ha hecho.