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Miércoles, 5 de abril de 2017

Ciro Palmer: 'Desde el Ayuntamiento de Gandia seguimos trabajando para que la Semana Santa tenga un museo'

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Su vida social y política la ocupa en su mayor parte la Semana Santa de Gandia, como delegado municipal. Comprometido con la hermandad del Santísimo Cristo del Silencio, desde 1977, es el responsable de pronunciar la promesa de silencio a las puertas de la Iglesia de Santa Clara, cada Miércoles Santo. El arraigo penitencial de su Cofradía parece que le imprime carácter y se deja ayudar por la fe, en momentos complicados de su dedicación política.

[Img #10661]¿Cómo ha cambiado la Semana Santa desde que usted comenzó a procesionar?
–Bueno, todo es distinto... la sociedad, y por supuesto, nosotros mismos. Recuerdo que entré en 1977 a la hermandad del Silencio de una manera muy tímida, luego todo ha ido evolucionando. En 1985 fui cofrade y costalero, posteriormente me encargué de organizar a todos los compañeros. Ahora somos 18 portando las dos imágenes: El Cristo y Nuestra Señora del Silencio. Mi familia ha estado siempre muy vinculada a la hermandad, mi padre en la Junta Directiva desde los años 60, y mi madre fue Madrina de la Bendición de la imagen de Nuestra Señora del Silencio. Del mismo modo yo he aportado mi granito de arena puesto que soy el encargado de realizar una de las distinciones de nuestra hermandad que es el pronunciamiento de la oración, el Miércoles Santo, con la que prometemos todos los cofrades guardar silencio en las procesiones.

 

¿La sociedad gandiense se está secularizando?
–Es justo reconocer que hay movimientos sociales que rechazan de lleno las expresiones religiosas y las ideas que defendemos los católicos; aunque nuestra fidelidad no se alterará por opiniones radicales que lejos de permitir una mayor libertad de pensamiento, acaban intentando imponer el suyo. Creo que los cristianos, sin excepción, tienen que poder expresar sus ideas y sentirse involucrados, si así lo desean, en cualquier celebración religiosa. La Administración Pública tiene que hacerlo posible con normalidad.

 

¿A algún gobernante del Ayuntamiento también le llamaría radical?
–Por supuesto que sí. Cada uno puede posicionarse como quiera, faltaría más… pero cuando eres representante público tus apariciones siempre se verán como un apoyo hacia cualquier causa donde te manifiestes. Es una simple bobada o excusa demagógica decir que uno asiste “a nivel individual” a una concentración donde se altera el orden público en contra de un representante de la iglesia.

 

¿El gobierno de la ciudad no quiere oír hablar de todo lo que suene a religioso? 
–Yo creo, que cierta izquierda sí. Nuestro posicionamiento está muy claro, si hay una parte de la izquierda que se quiere sentir expulsada y no representada en los actos religiosos institucionales, es su problema. De la misma manera nosotros no nos vemos reflejados en manifestaciones sociales o reivindicativas que ellos monopolizan. Nosotros desde el primer momento hemos apostado por la gobernabilidad de la ciudad y eso la gente lo sabe. Siempre hemos intentado aplicar la filosofía de: “paso a paso se llega a la meta”. Sin olvidar que se gobierna para todos.

 

Como están las cosas, ¿Es difícil llegar a acuerdos a diario?
–No, para nada. El papel de Ciudadanos desde el inicio de la legislatura ha sido consensuar, dialogar, reflexionar, con todos y cada uno de los partidos, para llegar a acuerdos que antepongan el beneficio de la ciudad. Aunque hay algunos partidos que no están acostumbrados a pactar, sólo a imponer su criterio. La puerta de mi despacho siempre está abierta porque creo que para que algo funcione hay que escuchar el mayor número de voces posibles y respetar las críticas, siempre que sean constructivas. Nosotros hemos venido a la política a tomar decisiones, por impopulares que sean, no a verlas pasar.

 

Volviendo a la Semana Santa ¿cuáles son los planes de futuro?
–Estamos trabajando en diferentes proyectos que hemos programado hasta el final de la legislatura. En primer lugar, me gustaría destacar la propuesta que vamos a solicitar al Gobierno de España para conseguir que la Semana Santa de Gandia sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Sería un reconocimiento superior a la distinción actual y creo que, por los méritos propios de las 18 hermandades de la ciudad, sería justo.
Otra de las acciones que estamos comenzando es la colaboración con la JMHHSSG, presidida por Mª José Martí, del Encuentro Diocesano de Hermandades de la Diócesis de Valencia que el año que viene se celebrará en Gandia. Todo un reclamo turístico para la ciudad con procesiones, exposiciones, conferencias entorno a la Semana Santa en la que participarán entre 4.000 y 5.000 personas de 37 localidades valencianas. 
Pero el reto más ambicioso será iniciar el proyecto para pasar de Local Museo a Museo de la Semana Santa de Gandia y que el público pueda visitarlo. No es un empeño fácil, pero vamos a intentarlo, cuando las arcas municipales lo permitan. Cuanto menos, que se inicie el proyecto antes de que acabe la legislatura, o dejarlo muy avanzado para la siguiente.

 

¿Cómo le gustaría que transcurrieran estos días de fiesta religiosa?
–En paz y armonía. La Semana Santa es un tiempo de recogimiento a nivel interior y a la vez de exteriorizar la voluntad de encontrarnos con amigos, familiares, conocidos… Espero que los gandienses participen y se apasionen de la programación que ha preparado la JMHHSSG. Y cómo no, deseo que disfrute al máximo Carmen Gregori la Madrina de la Semana Santa y Camarera del Cristo Resucitado 2017 que con tanta intensidad vive cada uno de los acontecimientos. 

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