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Editorial
Miércoles, 17 de agosto de 2016

La peor sequía de los últimos años

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Editorial.

Las comarcas de la Safor, la Ribera y la Marina vienen padeciendo desde hace más de tres años una prolongada sequía que está preocupando, en primer lugar, a los agricultores. El embalse de Beniarrés, que con tanto esfuerzo financiaron los regantes del Serpis, está al 7,8% de su capacidad total, apenas 2 hectómetros cúbicos de los más de 20 hm3 con los que cuenta. De seguir así, la decisión más probable de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) será cerrar las compuertas, para evitar que lo que se reparta sea directamente fango. Las últimas lluvias del pasado 10 de agosto han aliviado la situación, pero de nada sirven unas precipitaciones torrenciales al lado del mar que apenas pueden aprovecharse. 


Mientras no llueva con abundancia en Alcoi, en l’Orxa o en los canales altos del río, se agravará una situación que la CHJ ya calificó hace un par de meses como de «emergencia» para el sistema del Serpis, el máximo de los niveles. 


El Serpis y el Vernissa están sin caudal, ni siquiera el ecológico, desde hace años. Además, los agricultores están pagando el doble por el agua de riego: desde el 1 de julio pasó de 0,18 euros por metro cúbico a 0,39 céntimos. Ya están en marcha pozos de emergencia en Beniflà, la Font d’en Carròs y Rafelcofer, activados con energía eléctrica. Todo ello va a encarecer los costes de producción en la agricultura local.


Por otra parte, el déficit pluviométrico aumenta el riesgo y la virulencia de los incendios forestales, ya que la vegetación existente, especialmente el monte bajo que aviva los conatos, conserva cada vez menos humedad. 
Y, mientras esto sucede, los Gobiernos central y autononómico siguen sin impulsar en la comarca los proyectos necesarios para el aprovechamiento del agua en la ya de por sí castigada agricultura. Los regantes necesitan ahora prácticamente la misma cantidad de agua que se está perdiendo en el mar por falta de tratamiento terciario en las depuradoras de Gandia y de Oliva. Esta misma parálisis también limita nuevos proyectos urbanizadores o turísticos en las playas que necesiten de una gran cantidad de agua potable.  


Aunque el consumo de boca está garantizado, no conviene relajarse. Al igual que sucede con el reciclaje de las basuras, hay que ser sensible a estos problemas, y poner en práctica consejos básicos tantas veces recordados como ducharse en lugar de bañarse, o no dejar abiertos los grifos mientras se friegan los platos o nos aseamos. 

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