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Joan Banyuls
Viernes, 6 de mayo de 2016

Ciudadano Kane

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Opinió, per Joan Banyuls

Cuentan que Orson Welles, director y protagonista de la película cuyo título da nombre a este artículo, puso todo su esfuerzo y tesón en retratar al gran magnate de la prensa de su tiempo, William Randolph Hearts, siguiendo para ello un guión sumamente sarcástico. El protagonista del film, Charles Foster Kane, es un hombre hecho así mismo, despiadado en sus negocios y fracasado en el amor, que únicamente hecha en falta una cosa cuyo nombre pronuncia al morir: Rosebud.

Nadie de sabe de que o quien se trata, aunque al final de la historia aparece una imagen de un trineo que lleva grabado ese nombre, y que se muestra como una añoranza de lo que parece ser el único momento de su vida en la que pudo ser feliz este hombre inmesamente rico en dinero, pero pobre en cariño. Las malas lenguas explican que, en realidad, “Rosebud” era como llamaba William Randoph Hearts a la vagina de su amante, lo que explica la indignación del todopoderoso empresario cuando vio la película, y sus intentos para evitar su exhibición, o para condenarla al fracaso, ayudándose para ello de sus numerosos y poderosos medios de comunicación.

En nuestra ciudad, Gandia, siempre ha habido periodistas cuyo trabajo ha sido digno y ecuánime. No voy a dar nombres para evitar que se enfaden aquellos a los que no mencione, pero se trata de personas honradas que siempre han seguido un criterio basado en su propia ética y que jamás se han vendido al mejor postor. Pero desde hace algún tiempo campan por los senderos de la prensa gandiense, o al menos así la llaman ellos, ciertos elementos que de periodistas tienen solo nombre, pero no el título, y mucho menos el espíritu.

A parte de que parece que escriban con las narices, utilizando latiguillos, perífrasis y frases hechas por otros, a veces aplicadas sin sentido, y otras sin el significado correcto, y viendo que ya no pueden plasmar en papel sus opúsculos porque ya no les llega la “subvención” del anterior “faraón”, se dedican a enredar en internet, donde vuelcan todas sus supuestas informaciones, y desde donde las esparcen por las redes sociales para ver si alguien las lee, visto el poco éxito y las pocas visitas a sus páginas webs.

Es lo que suele pasar cuando se difunden mentiras teniendo una reputación más que dudosa, que la gente no se las cree, y ese es el precio que un supuesto periodista tiene que pagar por aceptar el papel de publicista de un político o formación política, porque los ciudadanos no son tontos y se les puede tomar el pelo una vez, pero no dos.

Luego se quejan de que se les hace de menos, cuando en realidad son ellos los que se minusvaloran, pues han llegado a utilizar, algunos, perfiles falsos en Facebook...¡para comentar sus propias noticias!.

Lo bien cierto es que si William Randolph Hearst no pudo con Orson Welles ni con Ciudadano Kane, a pesar de su influencia y dinero, imagen, pues, qué éxito van a tener estos otros que ni una cosa, ni otra. Si alguien piensa que con su interesada ayuda van a derribar a un gobierno municipal, lo lleva más claro que el zapatero de Tarzán, que murió arruinado. Saludos, tribuletes...

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